Palpalá cumple 40 años como departamento pero la fiesta quedó a medio hacer
Palpalá sopló las 40 velitas de su departamentalización, pero el festejo quedó trunco: el desfile cívico masivo no se pudo hacer y la jornada no laborable solo alcanzó al municipio. Los históricos impulsores de la ley apuntan contra la Provincia y hablan de una autonomía que, dicen, existe solo en el papel.
La ciudad de Palpalá conmemora este año cuatro décadas desde que la Ley Provincial N° 4.252 le puso fin a su dependencia del departamento La Capital. Sin embargo, el festejo no tuvo el desfile cívico masivo que la comunidad esperaba, porque el Gobierno provincial no otorgó el asueto para el ámbito educativo y la jornada no laborable quedó acotada al fuero municipal.
La norma se sancionó en 1986 y cerró un reclamo que los vecinos habían empezado a gestar en 1975. Cuarenta años después, los impulsores de aquella gesta y los vecinos de siempre repasaron el camino recorrido, el golpe que significó el cierre de Altos Hornos Zapla y las cuentas pendientes que todavía hoy les duelen.
"El único pueblo del mundo que no puede celebrar su origen con un desfile"
Walter Robledo, uno de los históricos impulsores de la departamentalización, no ocultó su fastidio por las restricciones que dejaron afuera a las escuelas de los actos oficiales.
"Conmemoramos el nacimiento de hace 40 años de la independencia política, pero no podemos hacer el desfile porque dependemos de la decisión política del gobierno de turno. Palpalá pasa a ser el único pueblo del mundo que no puede celebrar el día de su origen con un desfile", criticó.
Para Robledo, la autonomía que declamó la ley quedó a mitad de camino: "El asueto es solo municipal, ya que la pretendida y declamada autonomía municipal solo existe en el orden local. Somos independientes porque un papelito lo dice. Es una falta de decisión política del gobierno provincial; no es posible que nuestros alumnos sepan más del Imperio Romano que del Imperio Incaico, que es de quien descendemos", enfatizó.
De la fábrica que se apagó a los emprendedores que pelean por subsistir
Los vecinos del departamento también hicieron memoria del sacudón económico y social que significaron la privatización primero y el cierre después de la emblemática Altos Hornos Zapla. Destacaron el esfuerzo de la gente para reconvertirse y sostener el crecimiento demográfico y urbano de la ciudad.
Miguel Vela, vecino del barrio 23 de Agosto e integrante del sector comercial local, valoró el trayecto de estas cuatro décadas y les pidió a las autoridades que aflojen las exigencias para los que recién arrancan.
"Lamentablemente el cierre de Altos Hornos Zapla significó un retroceso para Palpalá, pero con el esfuerzo y la buena voluntad de cada uno de los habitantes se pudo revertir esa situación. Las cargas impositivas, tanto nacionales como provinciales y municipales, son bastante pesadas para los que recién se inician. Si hubiera mayor tolerancia y flexibilidad de parte de las autoridades, los emprendedores podrían avanzar y ayudar a sus respectivas familias", sostuvo.