Pagó más de dos millones por reparar su Peugeot y la Justicia falló: quién deberá pagar

Un cliente pagó más de dos millones de pesos para reparar su Peugeot 308 en una concesionaria oficial. Cuando el auto volvió al taller, la historia se complicó y la Justicia terminó repartiendo culpas: ¿quién se hace cargo de qué?

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Pagó más de dos millones por reparar su Peugeot y la Justicia falló: quién deberá pagar
Pagó más de dos millones por reparar su Peugeot y la Justicia falló: quién deberá pagar

La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y Minería de Santa Rosa confirmó la multa contra la concesionaria Vernon S.A., la agencia oficial de Peugeot en La Pampa, por incumplir cinco artículos de la Ley de Defensa del Consumidor al no reparar correctamente un vehículo que había ingresado por fallas en el motor.

La resolución lleva la firma de la jueza Anahí Brarda, que rechazó el recurso directo presentado por la empresa y ratificó la sanción económica que había fijado la Dirección General de Defensa del Consumidor de La Pampa. Las infracciones corresponden a los artículos 4 (deber de información), 8 bis (trato digno), 10 bis (incumplimiento de la obligación), 17 (reparación no satisfactoria) y 19 (modalidad de prestación de servicio) de la Ley 24.240.

Un Peugeot 308, tres ingresos al taller y una avería mayor

El caso arrancó cuando un cliente llevó su Peugeot 308 a Vernon para una serie de reparaciones. Un mes después, con los arreglos terminados, pagó algo más de dos millones de pesos y se llevó el auto.

Poco después aparecieron los problemas: se encendió la luz del check engine —señal de que el sistema de diagnóstico a bordo (OBD) detectaba una falla en el motor o en el sistema de emisiones— y el consumo de combustible se disparó. El dueño lo comunicó a la concesionaria y el auto volvió al taller.

Pasaron cinco días sin solución. La empresa le ofreció retirarlo y reingresarlo más adelante, cuando pudiera dejarlo sin fecha de salida, con el usuario afrontando los costos y perjuicios. Al mes se produjo un tercer ingreso: durante las pruebas técnicas, el Peugeot 308 sufrió una avería mayor.

Al día siguiente citaron al dueño para explicarle la situación y ofrecerle desarmar el motor sin costo, pero sin que Vernon asumiera la reparación ni el posterior armado. El denunciante atribuyó los nuevos daños a la intervención del servicio oficial y reclamó una reparación integral sin cargo y una garantía de al menos 12 meses.

Qué argumentó la concesionaria y qué respondió la jueza

Vernon apeló la multa ante la Cámara con el argumento de que los criterios usados por Defensa del Consumidor para graduarla —intencionalidad, reincidencia, cuantía del beneficio obtenido y perjuicio al consumidor— no estaban acreditados ni probados en el expediente administrativo. En particular, sostuvo que no se constató una intención de perjudicar al consumidor.

Brarda rechazó ese planteo: “En el ámbito del derecho administrativo sancionador, esa exigencia se satisface si la resolución permite conocer cuáles son los hechos que se consideraron comprobados, qué pruebas los sustentaron y de qué manera esas conductas se vincularon con las normas cuya infracción se atribuyó. La mera disconformidad de la empresa con la valoración efectuada por la autoridad administrativa, no determina, por sí sola, la invalidez del acto por falta de motivación”, resaltó.

“La Dirección General expuso de manera cronológica los hechos denunciados por el usuario, examinó los descargos presentados por Vernon S.A., valoró la documentación incorporada, el informe pericial y las respuestas del experto, identificó las conductas que atribuyó a la firma recurrente y estableció su correspondencia con las disposiciones de la Ley 24.240 que consideró infringidas”, acotó.

El reparto de responsabilidades: 20% para la concesionaria, 80% para el dueño

La pericia técnica fue clave en la decisión. Según la jueza, sus conclusiones mostraron que en la falla del autoencendido incidieron “tanto su mantenimiento como la intervención técnicamente deficiente atribuible a Vernon”. El experto le asignó a la concesionaria un 20 por ciento de responsabilidad y el 80 por ciento restante al propio consumidor, porque en los últimos cuatro años no había llevado el Peugeot a un concesionario oficial para el mantenimiento correspondiente.

“No obstante, la prueba producida dio cuenta que el diagnóstico inicial no permitió identificar correctamente el origen del desperfecto”, concluyó Brarda. Según el perito, la falla se atribuyó al servicio de distribución cuando en realidad existía un problema de presión de aceite vinculado con la bomba de aceite. Ese desacierto originó una cadena de desperfectos que terminó con el colapso del pistón durante las pruebas realizadas por dependientes de la agencia, mientras el vehículo estaba bajo su custodia.

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