Pagarían más por el agua casi dos millones de usuarios: la razón que pocos esperaban
Casi dos millones de usuarios de AySA pagarían más y la mayoría ni sospecha el motivo real del salto en la boleta: no es solo la nueva zona. Hay un beneficio que se cae y una cifra que lo explica.
Antes de que AySA pase a manos privadas el 13 de noviembre, la conducción estatal de la empresa dejará sobre la mesa una reforma tarifaria que, si se aprueba, cambiará la factura de agua de millones de vecinos de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. La propuesta se debate este lunes desde las 10 en una audiencia pública del Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) y contempla subas para casi dos millones de usuarios residenciales.
El esquema apunta a corregir décadas de ineficiencias en el cobro del servicio. El Gobierno sostiene que la recaudación extra se destinará a ampliar la tarifa social. La aprobación, la fecha de entrada en vigor y la forma de aplicación quedan en manos del regulador.
Quiénes pagarían más y quiénes pagarían menos
El impacto depende de dónde está ubicado el inmueble y de cómo está clasificado hoy. Según los documentos que se presentaron para la audiencia, 1.998.747 usuarios residenciales pagarían más, 683.927 tendrían una reducción promedio del 14,7% y otros 672.194 no verían cambios por esta modificación. La proporción es de aproximadamente 60%, 20% y 20%.
Entre los que enfrentarán subas, la factura media mensual pasaría de $29.116 a $35.710, es decir, $6.594 más. Para los que recibirán reducciones, en tanto, bajaría de $27.889 a $23.798. Son importes sin impuestos y a valores de septiembre de 2026. Las próximas boletas también dependerán de las actualizaciones posteriores y del calendario de aplicación.
El cambio de fondo: los coeficientes zonales
El corazón de la reforma está en los “coeficientes zonales”, uno de los factores que AySA usa para calcular las facturas y que busca reflejar la capacidad de pago según la ubicación de cada propiedad. La empresa propone reemplazar once valores definidos en las décadas del 60 y del 80 por cinco niveles, construidos con datos del Censo 2022 y de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.
Según la presentación, el esquema vigente dejó a zonas que se valorizaron dentro de categorías bajas: hoy el 88,8% de la superficie urbana está encuadrada en ese nivel. La nueva clasificación tendrá coeficientes de 0,75 a 2,75. El Censo no releva ingresos, por lo que la empresa los estima a partir de las características de los hogares y sus viviendas.
El descuento del 15% que se retira
El aumento no se explica solo por esa redistribución. Más de la mitad de la facturación adicional provendría de retirar un descuento del 15% que reciben usuarios de zonas bajas y que perderían esa condición. La eliminación del beneficio explica el 54% de la facturación adicional prevista.
La presentación identifica a 504.044 usuarios residenciales que pagarían más exclusivamente por perder ese descuento: el cambio de coeficiente no les generaría una suba. Para ese grupo, la quita implicaría un aumento de hasta el 17,6%. Sin ese factor, la proporción total de usuarios residenciales con incrementos sería del 45% en lugar del 60%.
Hasta 149% y una aplicación por etapas
El 22,6% es un promedio: el informe contempla correcciones máximas de hasta el 149%. Las que superan el 100% alcanzarían al 3% del total de los usuarios residenciales. La aplicación sería gradual. Las reducciones se trasladarían completas desde el primer mes.
Para quienes pierdan la bonificación del 15%, se propone retirarla en tres etapas: el descuento pasaría al 10%, luego al 5% y finalmente desaparecería. Según la presentación de AySA, eso supone aumentos de “alrededor de 6% por mes” durante los primeros tres meses.
Cuando esos usuarios también deban afrontar la suba por el nuevo coeficiente zonal, esa segunda etapa comenzaría desde el cuarto mes. Para los cargos afectados por la reclasificación, la propuesta fija un límite del 5% mensual acumulativo, equivalente a alrededor del 4% sobre la factura total. Ese mecanismo de transición no reemplaza las actualizaciones nominales periódicas del servicio.
Entre los usuarios que enfrentarán aumentos, el 37% completaría el ajuste en tres meses; el 63%, en seis, y el 96%, en un año. Los últimos casos alcanzarían el valor final en el mes 19. El ERAS deberá resolver tanto la aprobación de los cambios como la fecha de entrada en vigor y su implementación. De todos modos, la audiencia de este lunes no es vinculante.
Una recaudación extra que iría a la tarifa social
Con el esquema plenamente aplicado, AySA calcula una facturación adicional de unos $140.000 millones anuales, a valores de septiembre. La empresa propone destinar el total a reforzar la tarifa social. “El ingreso final de AySA no aumenta”, sostiene en la presentación. Los beneficiarios actuales quedarían protegidos: si la reclasificación reduce su descuento, se ajustaría la asistencia para mantener su factura neta.
La empresa informó que el programa de asistencia tiene unos 122.000 beneficiarios. Fuentes de AySA explicaron que su ampliación también busca facilitar la regularización de usuarios con dificultades para pagar. Según señalaron, la morosidad ronda el 12% y hay unos 400.000 usuarios sin pagos registrados en los últimos cinco años. El objetivo es incorporar a quienes cumplan los requisitos al esquema de asistencia y mejorar el cobro del servicio.
Cloacas, medidores y el traspaso a privados
La propuesta incluye además un recargo del 10% sobre el cargo variable de cloacas para usuarios con medidor del llamado Radio Antiguo, por el servicio pluvial. Ese componente ya se cobra en el régimen no medido. AySA también señala que hoy se puede solicitar un medidor, sin costo de instalación, para vincular la factura al consumo y no a los metros cuadrados del inmueble. No implica necesariamente pagar menos.
La discusión llegará antes del cierre de la venta del 90% de las acciones estatales de AySA, adjudicadas por US$340,2 millones al consorcio integrado por PHX, Rowing, Arcos Saneamento e Participações y Transclor. En fuentes del mercado se menciona a Teófilo Lacroze, exdirectivo de Shell y Raízen Argentina, para presidir la empresa con sus nuevos dueños privados.
La presentación sitúa la reforma dentro del plan de acción para 2027-2031, que contempla inversiones por $2,92 billones a precios de diciembre de 2025 y la instalación de al menos 100.000 medidores domiciliarios por año. La ubicación y las características del inmueble seguirán pesando en las facturas de quienes no tengan medidor.