Un asalariado cordobés destina seis jornadas completas de trabajo al mes solo para pagar el colectivo. El dato que revela la brecha con el AMBA y la reacción de Llaryora.
Un informe que compara el precio del boleto con el salario mínimo reveló que en Córdoba y Rosario se necesitan más de 48 horas de trabajo al mes solo para cubrir el transporte, mientras que en el AMBA el costo se reduce drásticamente. La conclusión surge de cruzar el valor del pasaje urbano con el ingreso mínimo vital y móvil, y volvió a poner en el centro del debate la distribución de los subsidios.
El trabajo, elaborado por una entidad de ómnibus de alcance nacional, midió cuánto tiempo de trabajo insume un boleto en distintas ciudades del país. Para ir y volver durante 22 días al mes en Córdoba o Rosario, un asalariado que cobra el mínimo necesita más de 48 horas de labor continua, lo que equivale a unas seis jornadas completas dedicadas exclusivamente a pagar el transporte.
La comparación que duele
La brecha se hace evidente al medir el costo en minutos de trabajo. Un pasaje en una línea nacional que cruza del Gran Buenos Aires a la Capital Federal, subsidiada por el Ministerio de Economía, requiere 23 minutos de un salario mínimo. En Córdoba o Rosario, en cambio, se necesitan 66 minutos para un solo boleto.
“Mismo país, mismo salario mínimo: en Córdoba, un boleto cuesta casi el triple de trabajo que en una línea nacional del Amba”, remarcó el informe.
El relevamiento también aportó otros dos datos: en las líneas de la provincia de Buenos Aires se requieren 41 horas de trabajo para abonar un pasaje, mientras que en las de la Ciudad de Buenos Aires apenas 28.
Subsidios: del interior al AMBA
La inequidad en la distribución de los subsidios volvió a la agenda nacional esta semana, tal como ocurría en gobiernos anteriores, cuando las provincias reclamaban por el mayor envío de fondos hacia los servicios de Capital Federal y Gran Buenos Aires, lo que se traducía en tarifas más bajas para los usuarios. Ese esquema abarcaba al transporte, pero también a la electricidad, el gas y el agua: todo era más barato cerca del Obelisco.
Ahora el contraste es más marcado: hacia el interior ya no hay aportes, mientras que en el AMBA no solo se siguen distribuyendo, sino que el Gobierno acaba de anunciar que los aumentará para evitar que suba el boleto de colectivo en 104 líneas urbanas de jurisdicción nacional que unen la Capital Federal con la Provincia de Buenos Aires. Esa fue la finalidad que tuvieron los subsidios desde su implementación durante la gestión de Néstor Kirchner, como un alivio tras la severa crisis de 2001/2002.
Llaryora redobla la apuesta
El debate escaló políticamente. El gobernador Martín Llaryora volvió a poner el tema sobre la mesa tras conocerse el aumento para el AMBA: “Una vez más, el Gobierno nacional aumenta los subsidios al transporte del AMBA y le da la espalda a Córdoba y al interior. Los cordobeses también aportamos los recursos que financian esas decisiones. Sin embargo, mientras la Nación absorbe los mayores costos del transporte en el AMBA, en nuestras provincias ese esfuerzo recae sobre los pasajeros y los gobiernos locales”, destacó el mandatario.
Y agregó: “El combustible, los salarios y los repuestos también aumentan en el interior. Y acá también hay trabajadores que necesitan llegar a sus empleos, estudiantes que deben ir a clases y familias que dependen del colectivo todos los días”.
Finalmente, Llaryora sostuvo que “si existen recursos para sostener el transporte, deben distribuirse con un criterio federal. No se puede invocar el equilibrio fiscal para negar respuestas a las provincias y, al mismo tiempo, ampliar la asistencia al AMBA”.