Pagan más caro cada medicamento y no pueden subirlo: la advertencia de las farmacias tucumanas
Verónica Pastoriza describió un escenario que complica a las farmacias tucumanas: pagan más por los remedios y no pueden subirlos. Pero hay un dato sobre lo que pasa en el interior que preocupa todavía más.
Desde el 21 de septiembre, las farmacias de Tucumán compran los remedios a un precio más alto pero no pueden reflejarlo en el mostrador. La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Verónica Pastoriza, advirtió que esa ecuación pone en jaque la continuidad de los establecimientos y, sobre todo, el acceso a la salud en el interior.
“Estamos en un momento bastante crítico, las farmacias y la población en general”, resumió la dirigente al describir el impacto de las nuevas condiciones de comercialización que rigen desde hace poco más de un mes.
Comprar más caro y vender al mismo precio
El nudo del problema, según Pastoriza, es que el sector paga más por los medicamentos y no tiene margen para trasladar esa suba al precio de venta. Tampoco lo considera una salida: la situación económica general vuelve impensable cualquier ajuste extra.
“Estamos pagando más caro los medicamentos, sin que eso pueda trasladarse al costo, que tampoco sería lo ideal porque hay una situación económica muy compleja”, explicó.
Ese desfase, sostuvo, “impacta muchísimo en la sustentabilidad de la farmacia”. Y puso el foco en lo que hay detrás de cada mostrador: alquileres, salarios y puestos de trabajo que dependen de que el negocio siga en pie.
“Hay que entender que detrás de una farmacia hay pago de alquileres, de salarios, fuentes de trabajo que están por ahí comprometidas y la sustentabilidad de la farmacia misma”, afirmó.
Los remedios que dejaron de tener descuento
El cambio también golpea el bolsillo de los pacientes. Pastoriza detalló que algunos medicamentos que antes requerían receta pasaron a venderse libremente y, con ese nuevo estatus, perdieron la cobertura de las obras sociales.
“Hay medicamentos que pasaron a ser de venta libre, eran venta bajo receta, pasaron a ser de venta libre, y esos ya no tienen descuento por obra social”, precisó.
En el caso de los tratamientos de alto costo, mencionó que existen otras condiciones de comercialización y se refirió a los programas de las obras sociales para patologías específicas, como VIH y algunos tipos de cáncer.
A eso se suma un aporte que las farmacias ya venían haciendo de su propio bolsillo: una parte del descuento que reciben los afiliados sale del establecimiento.
“De por sí la farmacia financia mucho lo que es obras sociales, a la seguridad social le hace aporte”, indicó. Y completó: “Del porcentaje de descuento que recibe el afiliado, un porcentaje está a cargo de la farmacia”.
Con ese esquema, cada aumento en el costo de los remedios achica todavía más el margen: “Si el medicamento nos cuesta más caro, ya cada vez es más difícil mantener estas situaciones”.
Sin cierres masivos, pero con cadenas que avanzan
Consultada sobre la posibilidad de que haya farmacias cerrando en la provincia, Pastoriza fue cauta: no hay una ola de clausuras, aunque sí un avance de las cadenas sobre los locales que ya no logran sostenerse.
“En realidad, cierre, cierre, no hay, pero sí han sido muchas absorbidas por las cadenas”, aclaró. En esos casos, agregó, los dueños que no pueden afrontar los costos terminan vendiendo el negocio.
La mayor inquietud de la titular del Colegio está puesta en las zonas donde el negocio farmacéutico no resulta atractivo desde lo comercial. “Lo que nos preocupa es qué va a pasar en aquellas zonas donde por ahí comercialmente no sea tan interesante”, manifestó.
El alerta apunta especialmente a las localidades del interior, donde la desaparición de una farmacia no es solo un problema económico: es perder un punto de atención sanitario para los vecinos.
“Si la farmacia no puede sustentarse por ahí en el interior, hay que tener en cuenta que es un acceso sanitario que tiene el paciente”, cerró Pastoriza.