Otra vez los que menos tienen: quiénes pagaron la inflación más alta de agosto
La inflación de agosto bajó, pero no para todos: los jubilados y los que menos ganan volvieron a pagar los aumentos más altos. Mientras los asalariados registrados respiraron un poco, hay un grupo que quedó al borde del ahogo. ¿Quiénes y por qué?
La desaceleración de la inflación trajo algo de aire para los trabajadores, pero no para todos por igual. Según el último informe del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la UMET y el CCD, los hogares con jefe jubilado registraron una suba de precios del 1,87% en agosto, por encima del 1,7% general.
El dato confirma una tendencia que se repite: los que menos tienen son los que más sienten el golpe de los aumentos. Mientras el índice general marcó su menor nivel desde agosto de 2025, la brecha entre los extremos de la pirámide de ingresos volvió a quedar a la vista.
Qué subió y qué bajó en agosto
El rubro que más empujó el índice fue "Bebidas alcohólicas y tabaco", con un 2,7%, traccionado por un salto del 4% en los cigarrillos. "Vivienda" y "Bienes y servicios varios" subieron 2,5% cada uno, mientras que "Comunicaciones" avanzó 2,2%.
Del otro lado, el fin de las vacaciones de invierno dejó caídas fuertes: hoteles (-12,7%), paquetes turísticos (-6,5%) y pasajes aéreos (-4,5%). Eso ubicó a "Restaurantes y hoteles" (1,5%) y "Transporte" (1%) por debajo del promedio. "Alimentos", en tanto, subió 1,8%.
El atraso que no se recupera
El informe también expone el deterioro de los ingresos. En los últimos doce meses, los salarios registrados aumentaron 29,7% contra una inflación del 33%. Y todavía están por debajo de los valores de noviembre de 2023, con los empleados públicos como los más postergados.
La desaceleración, lejos de ser neutral, tuvo un efecto regresivo. Los hogares con jefe desocupado enfrentaron una inflación de 1,84%, casi tan alta como la de los jubilados. ¿La razón? El peso que tienen en su canasta la televisión por cable, las prepagas, el gas, el agua y los alimentos frescos, rubros que no bajaron. A eso se suma que no pudieron aprovechar los descuentos del turismo. Los asalariados registrados, en cambio, tuvieron el menor aumento: 1,65%.
La brecha por ingresos es igual de elocuente: el decil más pobre soportó un 1,96% de inflación y el segundo, un 1,94%, contra un 1,53% del 10% más rico. En la medición interanual, la diferencia se mantiene: 33,8% para el decil 1 frente a 32,7% para el de mayores ingresos, en un período marcado por subas del 54,5% en la electricidad y del 47,3% en el boleto de colectivo.
Con los precios acumulando un 20,5% entre enero y agosto de 2026, y una proyección anual del 32,3% si se mantiene el ritmo actual, el panorama para los sectores más vulnerables sigue siendo cuesta arriba.