Oscar Martínez desarmó el mito del fin del trabajo: "Funciona como una amenaza para que aceptemos lo que hay"
El sociólogo pasó por la Feria del Libro de Rosario y desarmó el relato que viene con cada salto tecnológico. Dónde arranca realmente la cadena de la inteligencia artificial, el eslabón que casi nadie ve y la advertencia sobre los ritmos de trabajo.
El sociólogo Oscar Martínez, especialista en el mundo del trabajo y con una extensa trayectoria como asesor sindical, presentó en la Feria del Libro de Rosario su nuevo libro: "Cambio tecnológico, inteligencia artificial y movimiento obrero". En diálogo con el público, el también codirector del Taller de Estudios del Trabajo analizó cómo la IA está reconfigurando las relaciones laborales y desarmó uno de los relatos más instalados de las últimas décadas.
"El punto en común entre las distintas ramas de actividad es el aumento de los ritmos de trabajo, las presiones y la hipervigilancia", resumió Martínez al describir el impacto concreto de la inteligencia artificial sobre la organización del trabajo.
¿Se viene el fin del trabajo?
Consultado sobre si la IA significará el fin de los trabajadores, el sociólogo fue categórico: "No, de ninguna manera". Recordó que cada salto tecnológico vino acompañado del mismo anuncio apocalíptico, desde la máquina de vapor hasta la automatización eléctrica y mecánica. "En los años 90 se hablaba del fin del trabajo y también del fin de la historia", apuntó.
Para Martínez, el mito tiene dos caras opuestas: una que promete que no habrá más esfuerzo físico y otra que directamente amenaza. "Ese mito funciona como una amenaza para que aceptemos lo que hay", subrayó.
Su diagnóstico es menos dramático pero más complejo: algunos puestos van a desaparecer, la mayoría va a transformarse y van a surgir nuevos. Todo eso, mientras los ritmos se aceleran.
La cara oculta de la nube
Lejos de la imagen inmaterial que suele venderse, la inteligencia artificial se apoya en una cadena de valor que arranca en el barro. "La inteligencia artificial está generando cientos de miles de puestos a lo largo del planeta", aseguró Martínez, aunque aclaró que lo que circula en los medios es solo "la punta del iceberg".
El punto de partida son dos minerales: coltán y cobalto, esenciales para cualquier celular, computadora o servidor. Se extraen a mano en pequeños pozos, con picos y palas, por centavos de dólar, y con una parte importante de mano de obra infantil. "Arranca con condiciones miserables y un nivel de explotación tremendo", describió. La foto de tapa de su libro, de hecho, fue sacada en una mina de coltán.
Después vienen las fábricas de componentes y las de ensamblaje, donde cientos de miles de trabajadores se desempeñan bajo el régimen 996: de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días por semana, con pagas miserables y ritmos mortales.
Los que etiquetan y los que moderan
La IA no aprende sola. Necesita que le carguen información. Un nene de cinco años distingue un perro de un gato sin problema; la inteligencia artificial necesita miles de fotografías de distintas razas y alturas para lograrlo. Esa tarea la hace gente invisible, en teletrabajo.
Otro eslabón durísimo es el de los moderadores. Como la IA no puede procesar crímenes, torturas, violaciones o maltrato, hay personas cuyo trabajo consiste en ver ese material durante doce horas por día. "Esa gente termina muy rápidamente con estrés postraumático", advirtió.
En la otra punta de la cadena están los ingenieros de Silicon Valley, los que sí aparecen en las propagandas. Ganan bien y tienen un trabajo menos sufrido, pero compiten ferozmente y, pasados los 40 o 45 años, "ya no tienen mucha utilidad".
La nube no es el cielo
"Es todo lo opuesto a la inmaterialidad", sentenció Martínez. Cuando dicen que los datos están en la nube, hay que saber que la nube son galpones gigantescos con miles de servidores que guardan y procesan información. Hoy son un cuello de botella porque compiten por electricidad y agua con los seres humanos.
En muchas regiones y ciudades ya se están negando a que se instalen estos centros de datos porque disparan los precios de la electricidad y empieza a faltar agua. Por eso la Patagonia es un lugar bastante mirado.
¿Quién está detrás?
La leyenda dice que Elon Musk, Bill Gates y otros genios empezaron desde un garaje. "La realidad es que siempre estuvo detrás el Ministerio de Defensa de Estados Unidos", afirmó el sociólogo. Y agregó: "No hay que renegar de la inteligencia artificial, pero esta IA, bajo este uso y estos propietarios, es fundamentalmente para la destrucción, la vigilancia o para tener mayor eficiencia militar".
Más tareas, más presión, más control
Sobre el impacto en la organización del trabajo, Martínez diferenció la logística de la industria o la IA generativa. "Indudablemente va a modificar tareas dentro de los puestos de trabajo más que eliminar puestos", sostuvo.
Un abogado que antes buscaba fallos en Google o en software especializado hoy se lo pide a la IA y los obtiene al instante. Un médico carga una radiografía y la compara con decenas de miles. Eso no elimina el puesto: lo que hace es que cada profesional atienda muchos más casos, acelerando los ritmos.
"El punto en común entre las distintas ramas de actividad es el aumento de los ritmos, el aumento de las presiones y la hipervigilancia", repitió. En un call center, antes el operador sabía que había un supervisor escuchando, pero no cuándo. Ahora la IA no solo escucha: mira las expresiones, la entonación y recomienda corregir, despedir o darle más trabajo a tal operador.
Lo mismo pasa con los algoritmos de delivery o transporte, que le pasan más pedidos a quienes están disponibles 24 horas al día, los siete días de la semana. "El algoritmo, que es programado por alguien, está preparado para darle más trabajo a quienes no ponen ningún límite", cerró.
Resistencia sindical
Martínez mencionó experiencias exitosas de organización: contra Amazon en la cadena de logística y distribución, la organización de moderadores en Kenia y la gran huelga de guionistas de Hollywood. También se están elaborando demandas y plataformas para controlar "esa caja negra que es el funcionamiento de la inteligencia artificial".
"Como pasó siempre con el movimiento obrero, primero vienen las innovaciones y movidas del capital y los empresarios, y después vamos aprendiendo cómo resistir", concluyó. "Ha habido resistencia, ha habido triunfos y se va aprendiendo sobre la marcha".