OpenAI acusa a un ex empleado: se llevó 100 archivos secretos y terminó en Apple
OpenAI sostiene que un exempleado se llevó más de 100 archivos confidenciales antes de irse a Apple, y que la empresa de la manzana mordida no los devolvió. La respuesta de Cupertino, en medio del pleito, es lo que nadie esperaba.
La carrera por el dominio de la inteligencia artificial sumó un capítulo digno de una novela de espionaje. OpenAI denunció ante la justicia que un exempleado se llevó más de un centenar de archivos confidenciales sobre un dispositivo que todavía no vio la luz, y que lo hizo antes de desembarcar en Apple.
La presentación judicial fue difundida esta semana y coincide con otro episodio que sacude a la compañía que dirige Sam Altman: el FBI detuvo a un exintegrante de origen saudí acusado de haber colocado un dispositivo de grabación en una sala de reuniones, oculto dentro de papel higiénico detrás de un televisor.
El rastro que dejó la investigación forense
Según reconstruyó Reuters a partir de los documentos presentados ante la justicia, el robo se detectó durante una investigación interna. El protagonista es un exempleado cuya identidad no trascendió y que, de acuerdo con la denuncia, envió a sus cuentas personales material altamente sensible vinculado a un equipo en fase de desarrollo.
Entre los archivos sustraídos hay imágenes detalladas y datos de ingeniería y fabricación. En el escrito, OpenAI sostiene que el acusado “envió a sus cuentas personales más de un centenar de archivos altamente confidenciales relativos a un dispositivo en fase de desarrollo”.
El documento también precisa el momento exacto de la maniobra: “Algunos de esos archivos fueron enviados poco después de la medianoche del 2 de junio de 2026, el último día del exempleado en OpenAI”. Y agrega que el hombre llegó a exponer los planes de productos de la empresa ante la cúpula de Apple, incluido el vicepresidente de operaciones de esa compañía en Asia.
Para OpenAI, esa información le habría dado a Apple una ventaja para fabricar nuevos productos basados en inteligencia artificial. Justamente esta semana, la firma de Cupertino presentó dispositivos para el hogar, entre ellos una pantalla inteligente con Siri como protagonista.
Idas y vueltas entre dos gigantes
El recorrido del sospechoso es particular: había trabajado antes en Apple, se sumó a OpenAI por seis meses y luego regresó a la empresa de la manzana mordida.
El grupo que lidera Altman asegura que se comunicó con Apple por el incidente y que obtuvo las “garantías solicitadas” de que la compañía no tiene ni usó esos documentos. Aun así, dejó constancia de su preocupación: “Nos preocupa profundamente que nuestros secretos comerciales (...) circulen dentro de Apple, donde sus ingenieros podrían emplearlos para dar forma a futuros productos, basándose en el trabajo confidencial e innovador de OpenAI”.
OpenAI ya confirmó que entrará al negocio del hardware con una serie de dispositivos con inteligencia artificial. Todavía no se sabe qué tipo de equipos serán, aunque se especuló con un producto que aspire a ser tan revolucionario como el primer iPhone de 2007.
La respuesta de OpenAI a la demanda de Apple
El cruce no es nuevo. Apple había acusado a OpenAI por supuesto robo de secretos comerciales y la empresa de Altman respondió ante la justicia que la demanda es una “cortina de humo” para frenar a un futuro competidor en el mercado del hardware.
La respuesta, presentada el 31 de agosto ante un tribunal federal de San José, California, apuntó contra los procedimientos internos de Apple. En ese escrito, OpenAI sostuvo que los conflictos los genera la propia empresa de la manzana mordida y que además busca desalentar a los empleados que evalúan mudarse a la creadora de ChatGPT.
El reclamo judicial arrancó el 10 de julio y alcanza a OpenAI y a dos antiguos empleados de Apple: Tang Tan y Chang Liu. El fabricante los acusa de obtener información confidencial sobre el diseño y la fabricación de equipos para favorecer el desarrollo de nuevos dispositivos, con documentos técnicos y datos sobre proveedores entre los materiales mencionados.
La contratación de personal es el corazón de la disputa: OpenAI incorporó a alrededor de 400 exempleados de Apple, cifra que aparece en la demanda.
Qué dice Apple sobre el robo de secretos comerciales
Tan trabajó 24 años en Apple y fue vicepresidente de diseño de producto para el iPhone y el Apple Watch. Liu había pasado ocho años en la compañía y era ingeniero sénior de sistemas eléctricos cuando se sumó a OpenAI, en enero de 2026.
En su demanda, Apple afirmó que Liu conservó una computadora corporativa y aprovechó una vulnerabilidad para acceder a archivos internos después de su salida. Según la acusación, descargó decenas de documentos confidenciales, entre ellos una recopilación de más de 1000 páginas con detalles de trabajos realizados dentro de la empresa.
La empresa sostiene que ese conocimiento reúne años de desarrollo y podría resultar útil para una compañía que busca fabricar sus propios equipos.
La acusación contra Tan se relaciona con el proceso de contratación. Apple asegura que pidió a candidatos que aún trabajaban allí llevar componentes y prototipos a las entrevistas con OpenAI, y que utilizó nombres internos de proyectos para solicitar detalles sobre productos sin anunciar.
El 31 de agosto, Apple agregó que un análisis inicial de una MacBook de Liu había encontrado indicios del uso de un esquema confidencial de circuitos en tareas para OpenAI.
Para responder a las acusaciones sobre archivos confidenciales, OpenAI cuestionó la forma en que Apple administra la información cuando alguien deja su puesto. Según su versión, el uso de cuentas personales de iCloud para tareas laborales mezcla documentos privados y corporativos y dificulta separarlos al terminar la relación laboral.
También apuntó contra la persistencia de permisos para consultar archivos internos después de una renuncia. Según OpenAI, Apple no gestiona bien esos accesos y esa falla explica parte de los hechos que ahora presenta como apropiación de secretos.
En el caso de Liu, esa explicación incluye las consultas que recibió de antiguos compañeros para localizar documentos y continuar proyectos. OpenAI publicó los mensajes e indicó que el ingeniero accedió al material para ayudarlos con tareas de Apple.
Respecto de Tan, OpenAI sostuvo que había indicado a los candidatos y a su equipo que no debían llevar ni revelar información confidencial de otros empleadores. Con ese argumento, rechazó la interpretación de Apple sobre sus entrevistas laborales y afirmó que la demanda no identifica secretos concretos que él hubiera recibido o utilizado.
Un pleito que llega en plena colaboración
Estos cruces judiciales se producen dos años después del acuerdo anunciado en junio de 2024 para integrar ChatGPT en Siri y en las herramientas de escritura de Apple Intelligence. Aquella colaboración buscaba que los usuarios pudieran recurrir a la tecnología de OpenAI desde funciones del sistema del iPhone, el iPad y la Mac.
En esta causa, Apple solicitó una indemnización y medidas para impedir el uso de los secretos comerciales que considera sustraídos. Por su parte, OpenAI pidió que se desestime la demanda y se opuso a las restricciones provisorias que su rival pidió mientras se resuelve el caso.