Once puntazos en Pocito: la trágica historia de dos peones que se odiaban
¿Qué llevó a dos peones a un duelo a cuchillo en Pocito? La historia de una rivalidad que terminó con once puntazos y una condena.
Una disputa de años entre dos obreros rurales terminó en tragedia un domingo de abril de 1968 en Pocito. Nicolás Pizarro mató a su vecino Wilfredo Lahoz de once cuchilladas tras un cruce de insultos. La Justicia lo condenó a 9 años de prisión.
Los ranchos de Nicolás Albino Pizarro y Wilfredo Lahoz estaban separados por apenas doscientos metros en la finca Sánchez, sobre el callejón Conte Grand. Todo era motivo de pelea: el agua de regadío, los carrizales, los animales que cruzaban. La tensión crecía día a día.
El domingo fatal
El 14 de abril de 1968, Pizarro volvía trasnochado y pasó frente a la casa de Lahoz, quien a las 7.30 lo vio y lanzó: “Miralo, recién va. ¿Dónde habrá dormido anoche?”. Pizarro apretó los dientes y siguió de largo, pero al escuchar insultos a sus espaldas, decidió volver.
Entró a su casa, tomó un cuchillo y salió a buscar a Lahoz. Lo encontró a cien metros: “Aquí estoy. Insultame como me insultaste…”, lo desafió. Lahoz también desenfundó su puñal y comenzó una pelea a cuchillazos que los periodistas de la época llamaron “duelo criollo”.
La pelea mortal
Lejos de la vista de sus familias, los dos hombres se trenzaron. Pizarro era más hábil y terco. Lahoz cayó entre los pastizales con once puntazos, algunos en el rostro y tres en zonas vitales. Pizarro resultó herido pero no de gravedad. Lo desarmó y se fue a entregar a la Comisaría 7ª de Pocito.
Al llegar, levantó el cuchillo ensangrentado y dijo: “Con este he matado al machito”. Pidió que fueran a buscar a su vecino. Lahoz, de 38 años, llegó sin vida al hospital. Pizarro, de 35, quedó detenido por homicidio.
La condena
En el juicio, Pizarro alegó defensa propia, pero el magistrado determinó que él había creado la situación de peligro al armarse y buscar a Lahoz. El 27 de agosto de 1969, lo condenó a 9 años de prisión por homicidio simple, descartando la legítima defensa.