Ollas, verduras y un compromiso que se renueva cada jueves en Paraná

Todos los jueves, un grupo de voluntarios se mete en la cocina de la parroquia San Miguel a picar verdura y carne. Lo que sale de esas ollas llega a Plaza Sáenz Peña, donde hay un centenar de personas esperando. La historia de Paola y Marcelo, dos de los que sostienen la iniciativa.

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Ollas, verduras y un compromiso que se renueva cada jueves en Paraná
Ollas, verduras y un compromiso que se renueva cada jueves en Paraná

El comedor de la parroquia San Miguel Arcángel de Paraná entrega entre 100 y 120 raciones de comida caliente cada jueves a personas en situación de calle. La iniciativa la llevan adelante los Misioneros de San Miguel, un grupo que acompaña la tarea solidaria del padre Miguel Velasco y que distribuye las viandas en Plaza Sáenz Peña.

Mientras en el templo se desarrollan las actividades de la novena por la festividad de San Miguel Arcángel, patrono de Entre Ríos, detrás de la parroquia otro grupo se organiza alrededor de las ollas, las verduras, la carne y el arroz. El objetivo es simple: que al caer la tarde haya un plato caliente para quien lo necesita.

Marcelo, uno de los integrantes, contó que la comida tiene como destinatarias a personas en situación de calle y que la distribución se realiza todas las semanas. “Se reparte todos los jueves en Plaza Sáenz Peña”, explicó.

Entre 100 y 120 platos cada jueves

Los Misioneros de San Miguel se conformaron como grupo hace aproximadamente un mes, aunque varios de sus integrantes colaboran desde hace años con las acciones solidarias que impulsa el sacerdote.

La preparación arranca temprano. “La jornada comienza a las 17.30, cuando se empieza a picar todo lo que es verdura, carne o pollo, según lo que se vaya a ocupar en la comida del día”, detalló Marcelo.

La cocina también es una tarea compartida: cada jueves se define quién estará a cargo del menú. “Un jueves cocina uno, otro jueves cocina otro”, señaló. En esta oportunidad, el plato elegido fue un guiso de pollo con arroz, preparado para trasladarlo después hasta la plaza y servirlo caliente.

Donaciones para sostener la ayuda

Gran parte de los ingredientes llega gracias a la solidaridad de vecinos y colaboradores. “Algunas cosas se compran, pero la mayoría son donaciones”, indicó Marcelo. Cada jueves, entre cuatro y cinco personas acompañan la distribución: algunos se encargan del traslado y otros participan directamente en el servicio de las porciones.

El punto elegido es Plaza Sáenz Peña, un lugar donde el padre Velasco ya mantiene contacto con quienes reciben la asistencia. La continuidad de la iniciativa hizo que los voluntarios conozcan a muchas de las personas que concurren semanalmente.

“Alrededor de 100 o 120”, respondió Marcelo al ser consultado sobre la cantidad de raciones que entregan. Aunque algunos jueves puede acercarse más gente, explicó que habitualmente el número se mantiene dentro de esos valores.

Ocho años acompañando la tarea del padre Velasco

Paola, otra de las colaboradoras, contó que su vínculo con las acciones solidarias del sacerdote comenzó mucho antes de la conformación del nuevo grupo de misioneros. “Estamos con el padre Miguel hace ocho años más o menos, colaborando con todo lo que él lleva adelante para la gente de la calle”, señaló.

La tarea requiere tanto alimentos como personas dispuestas a cocinar, organizar y trasladar las viandas. Por eso, el grupo mantiene abierta la posibilidad de que nuevos colaboradores se incorporen o acerquen donaciones. Quienes deseen ayudar pueden comunicarse al 343 472 8817, número brindado durante la entrevista para coordinar la colaboración.

Un plato caliente en medio de la novena

La actividad solidaria adquiere un significado especial durante estos días, mientras la comunidad de San Miguel se prepara para celebrar la festividad de su patrono. En paralelo a las actividades religiosas, los voluntarios sostienen una tarea concreta que se repite cada semana: cocinar, cargar las viandas y trasladarlas hasta la plaza para encontrarse con las personas que esperan la comida.

Esta vez fue un guiso de pollo con arroz. La próxima semana podrá cambiar el menú, pero el objetivo será el mismo: sostener la entrega de alrededor de un centenar de platos calientes para personas en situación de calle y continuar ampliando una red solidaria basada principalmente en donaciones y trabajo voluntario.

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