Ofrecía garrafas en Facebook, recibía el dinero y desaparecía: la condenaron por seis estafas
¿Pensabas que era un negocio seguro? La historia de la vendedora fantasma que prometía garrafas y se quedaba con la plata. Enterate cómo la atraparon.
Una mujer de 30 años fue condenada en San Juan por estafar a seis personas con la venta de garrafas de gas que nunca entregó. La imputada aceptó su responsabilidad en un juicio abreviado y recibió una pena de tres años de prisión condicional.
La investigación estuvo a cargo de la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, con los fiscales Pablo Francisco Martín Fernández y Federico Pablo Pereyra Guerra. El juez Mario Guillermo Adárvez Camacho homologó el acuerdo.
Entre abril y septiembre de 2024, la mujer publicaba ofertas de garrafas en Facebook y Marketplace bajo el nombre de "Juan Gas". Desde ese perfil, proporcionaba un número de WhatsApp para concretar las ventas.
Cuando los interesados se comunicaban, coordinaban la compra y ella solicitaba el pago por transferencia bancaria o billetera virtual. Sin embargo, el dinero era enviado a cuentas de terceros ajenos al supuesto comercio. Tras recibir los fondos, la vendedora dejaba de responder y la mercadería nunca llegaba.
¿Cómo operaba la estafa?
La maniobra se repetía con variantes. En varios casos, pedía a las víctimas nuevas transferencias con distintas excusas. En uno de los hechos, incluso realizó una videollamada para generar confianza y convencer al damnificado de seguir enviando dinero. En otro episodio, logró concretar un débito automático desde la cuenta bancaria de una de las víctimas.
Los seis damnificados sufrieron pérdidas que oscilaron entre los $60.000 y los $760.000, con un perjuicio total superior a $1,9 millones.
La investigación que la dejó al descubierto
Los fiscales unificaron los expedientes al detectar un mismo esquema delictivo. Los informes de telefonía revelaron que un mismo teléfono operaba distintas líneas para captar clientes. Varias estaban registradas a nombre de la imputada y otras habían sido dadas de alta en diferentes provincias para dificultar su rastreo.
El análisis de cuentas bancarias y billeteras virtuales permitió reconstruir el recorrido del dinero. Las cuentas receptoras pertenecían a personas del entorno de la acusada, y una estaba vinculada a un correo electrónico de su titularidad, clave para establecer su participación.
Finalmente, la mujer reconoció los hechos y aceptó el juicio abreviado. El magistrado la declaró autora de seis delitos de estafa en concurso real y le impuso tres años de prisión condicional. Durante ese plazo, deberá fijar domicilio, someterse al control del Patronato de Liberados, abstenerse de consumir estupefacientes y abusar del alcohol, y desempeñar una actividad laboral acorde a sus capacidades.
Desde el Ministerio Público Fiscal recomendaron extremar recaudos al comprar por redes sociales: verificar la existencia del comercio, evitar transferencias anticipadas a cuentas de terceros, comprobar que el titular de la cuenta coincida con el vendedor y conservar capturas de pantalla y comprobantes de pago.