Ocupó una casa adaptada para su silla de ruedas y ahora la denuncian: su plan para quedársela
Una mujer en silla de ruedas ocupó una casa adaptada en Chos Malal y la Municipalidad la denunció por usurpación. Ella dice que quiere pagarla, pero el municipio tiene otra idea y el desalojo avanza. ¿Qué pasará con su hijo de seis años?
Lorena Parada tiene 39 años, se moviliza en silla de ruedas y criá sola a un nene de seis. Cansada de esperar una vivienda que nunca llegó, se metió en una casa vacía de un plan habitacional de Chos Malal. Hoy la Municipalidad la denunció por presunta usurpación y podría terminar en la calle.
La historia de Lorena no empieza con una ocupación. Empieza con un departamento que el municipio le pagaba, pero que no estaba pensado para alguien que se desplaza en silla de ruedas. Las puertas, los ambientes, los espacios: todo le ponía trabas. Para poder usar el baño, directamente tuvo que sacar la puerta.
"Entonces yo me manejo sin puerta en el baño", contó la mujer, que además está inscripta desde hace tiempo en el registro de aspirantes a viviendas sociales.
Una casa que parecía hecha para ella
Hace unos 14 meses, según su relato, le llegó el dato: había una casa del plan habitacional de Chos Malal que nunca había sido habitada. Y no era una casa cualquiera: estaba construida con adaptaciones para personas con discapacidad motriz, justo lo que Lorena necesitaba y no encontraba en el departamento que alquilaba con ayuda del municipio.
"A mí, hace alrededor de 14 meses me dijeron que esta casa estaba desocupada y que nunca la habían habitado", explicó. "Al principio me habían dicho que era de la Municipalidad, que ellos la usaban para reuniones, pero no fue así", agregó.
Con esa información, y después de esperar sin respuestas concretas, decidió instalarse. La casa estaba vacía y reunía las condiciones de accesibilidad que su vida diaria le exigía. Pero la decisión la puso frente a un conflicto legal.
La denuncia y la posibilidad de un desalojo
La Municipalidad de Chos Malal la denunció por presunta usurpación. Hoy Lorena enfrenta la chance cierta de ser desalojada, aunque reclama que las autoridades contemplen su situación particular: su discapacidad, la necesidad de un hogar accesible y la responsabilidad de criar a su hijo.
La mujer no esconde que ocupó la vivienda, pero asegura que no pretende quedársela sin pagar. Su pedido es poder regularizar la situación y afrontar el pago de la casa.
"La quiero pagar", sostuvo, y dejó claro que busca una salida legal que le permita permanecer en el inmueble.
En medio del conflicto, recibe asistencia legal del estudio de abogados de Mariano Mansilla.
El listado que nunca apareció
Lorena también apuntó contra la falta de transparencia en la entrega de las viviendas sociales del barrio. Según su testimonio, nunca se publicó un listado de quiénes son los adjudicatarios.
"De estas casas, por ejemplo, nunca salió el listado de las personas que viven acá en este barrio, en estas casas que entregaron", afirmó. Y fue más allá: "Ni siquiera el municipio tiene el listado de estas casas, de quiénes son".
El caso de Lorena expone un cruce entre la emergencia habitacional, la falta de accesibilidad y la burocracia. Mientras espera una respuesta, su futuro y el de su hijo penden de un hilo: la casa que hoy ocupa podría serles quitada, o convertirse, por fin, en un hogar en regla.