Ocultaron la carne en un pozo de agua: el allanamiento que destapó todo en Victorica
Siete allanamientos, una Chevrolet Tracker secuestrada y carne escondida en un pozo de agua: así cayó la presunta red familiar que vendía cortes a bajo precio en Victorica y Toay. Hay cuatro imputados, pero la investigación sigue sumando nombres.
Una investigación policial desbarató una presunta organización familiar dedicada al robo de ganado y la venta de carne ilegal en Victorica, Loventué y Santa Rosa. Hay cuatro imputados y dos detenidos con prisión preventiva.
La causa se inició el 10 de septiembre de 2026 en la Comisaría Departamental de Victorica y derivó en siete allanamientos. En los operativos se secuestraron teléfonos celulares, vehículos —entre ellos una Chevrolet Tracker— y material fotográfico y fílmico.
El hallazgo que marcó la investigación
El sábado, durante un allanamiento en un domicilio de los imputados, los efectivos recuperaron cortes cárnicos que habían sido escondidos en un pozo de agua. Bomberos Voluntarios de Victorica colaboró en las tareas de recuperación.
Según fuentes policiales, la organización se dedicaba al abigeato, la faena clandestina y la posterior distribución de carne a precios inferiores a los del mercado. Los cortes se almacenaban en freezers y se trasladaban por rutas.
Quiénes están imputados
El viernes se formalizó la investigación contra cuatro personas —tres hombres y una mujer— por el delito de abigeato en carácter de coautores. Dos de ellos, un padre y su hijo, permanecen detenidos con prisión preventiva por 30 días. Los otros dos recuperaron la libertad.
La causa está a cargo del comisario inspector Edgardo Díaz Correa, con intervención de la Oficina Única del Ministerio Público Fiscal y del juez de Control Carlos Roberto Espínola. Las tareas fueron realizadas por la Patrulla Rural y la Brigada Interna de la Comisaría de Victorica.
La carne llegó a una carnicería de Toay
Los investigadores intentan reconstruir el circuito de comercialización. Según las pesquisas, los cortes se distribuían entre personas cercanas al grupo familiar, compañeros de trabajo y comercios, incluida una carnicería de Toay. Las ventas iban desde compras menores de uno o dos kilos hasta volúmenes mayores.
Ya se recibieron declaraciones testimoniales de personas que aseguraron haber comprado carne de buena fe. Los pesquisas buscan identificar a otros posibles compradores para determinar si alguno pudo haber incurrido en encubrimiento.
Qué sigue
Se realizan pericias sobre los teléfonos y vehículos secuestrados para esclarecer el funcionamiento de la presunta organización y determinar si hay más involucrados. También se busca establecer si existió una asociación ilícita y agravantes vinculados con el abigeato.
Desde la fuerza policial señalaron que “la investigación permanece abierta y no se descartan nuevas medidas judiciales a medida que avance el análisis de las pruebas reunidas”.