Ocho votos, un cuarto intermedio y la advertencia de Lapadula: "Van a necesitar diez"
Lapadula denuncia que el Gobierno quiere imponer el proyecto de financiamiento educativo sin los ocho votos necesarios y que el cuarto intermedio solo empeora todo: ahora harán falta diez. ¿Qué pasa con los números que no cierran?
La sesión legislativa de ayer volvió a poner sobre la mesa el proyecto de ley de financiamiento educativo que impulsa el Gobierno de Tierra del Fuego. Pero lejos de destrabarse, el debate quedó en suspenso: en lugar de devolver la iniciativa a comisión para introducir cambios, se dispuso un cuarto intermedio. Para el legislador Matías Lapadula, del bloque Provincia Grande, esa decisión fue un error que complica el escenario en vez de despejarlo.
El parlamentario sostuvo que lo ocurrido refleja la postura del Ejecutivo de querer avanzar con su propuesta sin construir antes los acuerdos indispensables en la Legislatura. Y recordó un dato clave del reglamento: para sancionar una ley hacen falta ocho votos, un respaldo que, según su mirada, se consigue con trabajo parlamentario y no con apuro.
"Lo normal es que estas cosas se trabajen"
Lapadula contrastó lo que debería haber pasado con lo que finalmente sucedió. "Lo normal y lo habitual es que estas cosas se trabajen, que se modifiquen y que cuando llegue al recinto para ser tratado y votado se hayan logrado consensuar esos ocho votos", explicó.
En esa línea, lamentó que se haya optado por interrumpir la sesión: "En lugar de enviar el proyecto a comisión para poder hacer las modificaciones que permitan conseguir esos ocho votos que hacen falta, se llama a cuarto intermedio".
El legislador advirtió además que la maniobra encarece el camino hacia un acuerdo. Modificar el dictamen durante la continuidad de la sesión exige una mayoría superior a la que se necesitaba originalmente. "Cuando se levante ese cuarto intermedio, en vez de ocho votos van a necesitar diez, porque hay que cambiar el dictamen", alertó.
La sospecha detrás de la estrategia oficialista
Para Lapadula, el cuarto intermedio no responde solo a una cuestión de tiempos parlamentarios. Según su lectura, el oficialismo busca instalar la idea de que quien cuestiona la iniciativa está en contra de mejorar la educación pública.
"El único objetivo de esto es confundir, creer que si uno no apoya una iniciativa que es del Gobierno está en contra de solucionar el problema de la educación pública", manifestó.
El legislador aclaró que existe voluntad de abordar la crisis educativa, pero remarcó que eso no implica aprobar sin discusión un texto que, a su juicio, se elaboró apresuradamente y arrastra inconsistencias.
Los números que no cierran
Uno de los reparos centrales de Lapadula apunta al impacto económico real del proyecto. Según detalló, el dictamen prevé un financiamiento adicional de unos 6.000 millones de pesos, mientras que el presupuesto educativo provincial asciende a 538.000 millones.
"¿Estamos haciendo todo este escándalo y responsabilizando a la Legislatura por un proyecto que aumenta o le da fondos por un 1% más a la educación pública?", se preguntó.
A su entender, ese incremento resulta insuficiente para atacar los problemas estructurales del sistema educativo fueguino.
El legislador también puso bajo la lupa las proyecciones oficiales que plantean subir progresivamente la inversión educativa en relación con el Producto Bruto Geográfico durante los próximos cinco años. De acuerdo con sus cálculos, la participación presupuestaria alcanzada el año pasado ya superaría la meta fijada para el final de ese período.
Por eso reclamó revisar las estimaciones sobre las que se armó el proyecto y advirtió que no corresponde venderlo como la solución definitiva para la educación provincial.