Ocho días, más de 90 cocinas: el mapa secreto que Bariloche no quiere que te pierdas
Bariloche se convierte en una gran mesa durante ocho días y más de 90 cocinas esperan tu voto. Hay descuentos especiales para los que se animen a recorrerla, pero el dato que puede cambiar tu próxima salida no es el que imaginás.
Bariloche no se entiende solo con el paisaje. También se lee en sus mesas. Y desde este mes, esa lectura tiene fecha y coordenadas: el Circuito Gastronómico de Bariloche a la Carta 2026 ya está en marcha y se extenderá hasta el 12 de octubre con más de 90 propuestas repartidas por toda la ciudad.
Durante ocho días, restaurantes, bares, cervecerías y hoteles ofrecerán menús de uno a tres pasos diseñados exclusivamente para BALC, a precios promocionales. La movida no termina ahí: sobre ese valor, los comensales pueden aplicar un 20% de descuento adicional con la tarjeta de beneficios BALC, que se descarga gratis. A eso se suman las promociones de Banco Patagonia y Banco Macro, sujetas a las condiciones y topes de cada entidad.
Toda la oferta está disponible para consultar en www.barilochealacarta.com/el-circuito, con fotos de los platos, composición de cada menú, precios, horarios y ubicación. La plataforma permite filtrar por zona, tipo de cocina, horario y alternativas de alimentación para armar el recorrido a gusto.
Y hay otro incentivo: después de probar, los comensales pueden votar el mejor plato de BALC 2026 a través de la web, un reconocimiento que cada año destaca el trabajo y la creatividad de las cocinas participantes.
Los nuevos: una escena que no para de crecer
Esta edición trae varias incorporaciones que reflejan el movimiento constante de la gastronomía local. Una de las grandes novedades es Coolto, el restaurante de Radisson Blu Bariloche, que debuta en el Circuito con una propuesta contemporánea y bien conectada con los sabores de la región. Su menú BALC incluye entrada de melena de león, ajo negro y manzana; ciervo con zanahoria y remolacha como principal; y un postre de avellana, caramelo y chocolate.
También se suma Solís Cocina, el proyecto que Mecha Solís abrió en 2025 en la Península San Pedro. Con una trayectoria que pasó por cocinas como Noma y Tegui, la cocinera eligió Bariloche para un espacio más relajado y familiar, con una carta que sigue las estaciones y los productos del entorno.
Entre las aperturas destacadas de 2026 aparece Costa 82, frente al lago Nahuel Huapi y con atención las 24 horas, un formato inédito para la ciudad. A la lista se agregan Oni Cantina, inspirada en las cantinas japonesas y la cultura asiática; Casa Birka, con sabores ahumados y cocina informal; y Carnera, que arma su menú alrededor de la trucha, las carnes, el fuego y los productos de montaña.
Los clásicos: las mesas que ya son parte de la historia
El Circuito no se explica sin esos lugares que integran la memoria gastronómica y turística de Bariloche. Llao Llao Resort, Golf & Spa vuelve con una propuesta que recorre productos y paisajes rionegrinos: beignet de algarroba y hongos patagónicos para empezar, langostinos del Golfo de San Matías como segundo y una interpretación de la trucha con topinambur, manzana verde y huevas como principal. El cierre es un postre que, desde su propio nombre, propone un “recorrido dulce por Río Negro”.
Huinid, con la cocina de Batistín y el trabajo de Alejandro Clausen, representa a esos hoteles que acompañan a BALC y sostienen una búsqueda permanente alrededor de los sabores patagónicos. Su presencia recuerda el rol clave de los grandes hoteles en la formación de equipos y en la consolidación de Bariloche como destino gastronómico.
En otro registro, pero con la misma fuerza identitaria, está El Boliche de Alberto: sus parrillas, pastas y porciones generosas forman parte del mapa afectivo de la ciudad. Su menú BALC mantiene esa esencia, con empanadas, ojo de bife para compartir y la tradicional Copa Alberto en la propuesta de parrilla; y empanadas, lasagna o pastas y postre para compartir en la casa de pastas.
Entre los clásicos también estarán Linguini, con una experiencia para compartir alrededor de sus pastas a la rueda —cacio e pepe o carbonara— y peras especiadas al Merlot como cierre; y Belek, fiel a su espíritu directo y relajado, con un sándwich de bondiola desmenuzada acompañado por una bebida.
La permanencia de lugares como La Marmite y Berlina amplía esa mirada sobre los clásicos: cocina de montaña, fondue, cerveza artesanal y el encuentro alrededor de una mesa compartida, tradiciones que atravesaron generaciones.
Los consagrados: la nueva cocina patagónica ya tiene referentes
Entre las aperturas y los históricos creció una generación de proyectos que hoy ocupa un lugar central en la gastronomía argentina. Ānima, creado por Emanuel Yáñez y Florencia Lafalla en Circuito Chico, es uno de sus grandes exponentes. Desde su apertura en 2018, el restaurante construyó una cocina profundamente vinculada con productores locales y productos como la trucha, los hongos y las frutas del bosque. Su consolidación alcanzó proyección nacional en 2023, cuando una creación de Yáñez obtuvo el Prix Baron B – Édition Cuisine.
También integra este grupo Auita, el proyecto de Joaquín Facio y Mei Lázaro en el hotel La Cascada, que combina informalidad, técnica y una mirada libre sobre el producto patagónico. En 2025, su cubanito de nori con crudo de trucha, palta y yuzu fue elegido como el mejor plato de la Feria BALC. Para esta edición presenta trucha semicurada con salsa de maní y topinambur, silla de cordero con orzo y ensalada cítrica, y un postre de hongos y chocolate Mamuschka.
Quiven Patagonia, liderado por Pablo Quiven, completa el recorrido con una experiencia íntima y de marcada identidad. En su casa de Circuito Chico ofrecerá un menú sorpresa de tres pasos, mientras que Deja-Vu by Quiven, dentro del Hotel Inacayal, recorrerá sabores como coliflor asada con castañas, una pasta rellena de puerros, peras y ricota, y una reinterpretación del lemon pie.
A este grupo se suma Brazarte, el restaurante del Sheraton Bariloche, que consolida una cocina hotelera contemporánea con fuerte identidad regional. Su menú BALC arranca con “Estepa, bosque y rescoldo”, una composición de pan a la brasa, manteca de frutos rojos y paté de cordero; sigue con un cortejo de trucha patagónica, beurre blanc de vermut Piuke y manzanas del Valle; y termina con un macaron de lavanda del Limay, chocolate blanco y maqui.
También forma parte de esta generación Nené, que convirtió la combinación de cocina, coctelería y vida cultural en una marca propia. Son restaurantes distintos entre sí, pero unidos por una misma búsqueda: una cocina actual, reconocible y conectada con el territorio.
Una ciudad que se recorre a través de sus mesas
Durante ocho días, Bariloche se transforma en una gran mesa: desde el centro hasta Circuito Chico, desde las cocinas de los hoteles hasta los pequeños restaurantes de autor, desde una parrilla tradicional hasta una cantina asiática. Cada menú propone una parada y, en conjunto, construyen un mapa que permite entender cómo evolucionó la gastronomía local y hacia dónde va.
La web del Circuito permite anticipar ese recorrido, comparar propuestas y elegir los platos que después competirán por el voto del público. Porque recorrer BALC no es solo decidir dónde comer: es descubrir una ciudad a través de quienes la cocinan.