Ocho años de metafísica en Paraná: un espacio que une bienestar y solidaridad

Si estás buscando herramientas para sentirte mejor y de paso ayudar a quienes más lo necesitan, este espacio en Paraná cumple ocho años y tiene una propuesta que te toca de cerca.

· 5 min de lectura
Ocho años de metafísica en Paraná: un espacio que une bienestar y solidaridad
Ocho años de metafísica en Paraná: un espacio que une bienestar y solidaridad

Hace ocho años, Marilú Leites comenzó a compartir en Paraná un camino que, según cuenta, transformó su propia vida: la metafísica. Desde entonces, Ángeles de Paraná se convirtió en un espacio de encuentro abierto a personas de distintas edades y creencias, donde la propuesta es detenerse, mirar hacia adentro y encontrar herramientas para transitar la vida con mayor bienestar.

Los encuentros se realizan los martes a las 17, en el salón de la seccional Paraná de AEFIP, en calle Cura Álvarez 160. Duran aproximadamente una hora y media y están abiertos tanto a mujeres como a hombres, sin distinción de edad o credo.

Hay una particularidad que distingue a Ángeles de Paraná: además de ser un espacio de encuentro y búsqueda personal, tiene una fuerte impronta solidaria. Las personas que participan pueden realizar una donación voluntaria y lo recaudado se destina íntegramente a colaborar con Suma de Voluntades, una organización que trabaja acompañando a personas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Espacio de práctica y reflexión

Para explicar qué es la metafísica, Marilú recurre al origen de la palabra. “Meta quiere decir más allá de lo físico”, señaló, y definió su propuesta como una manera de aprender a conocer y utilizar aquello que somos.

Desde su mirada, la mayor parte de las personas transita la vida sin herramientas para comprender el impacto que tienen sus pensamientos y emociones. “Somos energía, pero no vinimos con el manual”, resumió.

Por eso, Ángeles de Paraná funciona como un espacio de práctica y reflexión. En cada encuentro se trabaja sobre diferentes temas y se incorporan herramientas que los participantes pueden llevar a su vida cotidiana. Hay decretos, oraciones, mantras, canciones y momentos de reflexión, además de ejercicios vinculados con la gratitud, las creencias y la manera en que cada uno enfrenta las circunstancias.

La propuesta no está vinculada a una religión determinada. Al espacio concurren personas de diferentes credos y también quienes no profesan ninguno. El punto de encuentro es aprender a trabajar sobre uno mismo.

Atraer la abundancia

Uno de los conceptos que más desarrolla Leites es el de abundancia. Y lo hace desde una experiencia personal: aseguró que cuando trabajaba como contadora en un organismo del Estado tenía un buen ingreso, pero atravesaba una situación financiera complicada y vivía endeudada. Recuerda que repetía constantemente frases como “no tengo un mango” o “no me alcanza”.

Fue entonces cuando llegó a sus manos “Metafísica 4 en 1”, de Conny Méndez. Allí encontró una afirmación que inicialmente le pareció absurda: si tenía problemas económicos, debía comenzar a repetir “me sobra el dinero”.

Aunque al principio le costó creerlo, decidió probar. Comenzó a repetir la frase diariamente, incluso al acostarse y mientras realizaba sus actividades cotidianas. Para ella, ese ejercicio significó un cambio profundo en la manera de relacionarse con el dinero y con la idea de abundancia.

La propuesta de Leites no plantea la abundancia únicamente desde lo material. También habla de revisar las creencias aprendidas durante la infancia y aquellas ideas que condicionan la percepción sobre la salud, el dinero, los vínculos y las propias posibilidades. “Lo que nosotros pensamos y decimos y repetimos crea nuestro mundo exterior”, sostiene.

En este marco, aclaró que la transformación no ocurre de un día para otro. Se construye en cada pensamiento, en cada palabra y en cada decisión.

Practicar la gratitud

En ese camino, la gratitud ocupa un lugar central. Leites plantea que las personas suelen concentrarse con facilidad en aquello que falta y dar por sentado lo que tienen. Por eso propone ejercitar el agradecimiento incluso en momentos difíciles. “El ser humano tiende a dar por sentado todo lo maravilloso que tenemos”, afirma.

También cuestiona el hábito de permanecer demasiado tiempo expuestos a estímulos negativos. Desde la mirada metafísica, aquello a lo que se presta atención también concentra energía, por lo que invita a observar qué se consume, qué se comparte en redes sociales y qué pensamientos se alimentan cotidianamente.

La intención no es negar las dificultades, sino aprender a atravesarlas desde otro lugar. “Esto no quiere decir que voy a estar siempre para arriba. Va a venir el bajoncito, pero con las herramientas que aprendemos dura menos, caemos menos profundo y salimos más rápido”, explica.

Un lugar para encontrarse

Cada encuentro comienza con el encendido de una luz, utilizada como símbolo de la energía y como una forma de marcar el inicio de la actividad. Luego se trabaja sobre una temática determinada, se incorporan herramientas y se realizan decretos, oraciones o mantras.

También hay espacio para la música, que ocupa un lugar especial en la propuesta de Marilú. La intención es que quienes concurren puedan llevarse algo concreto para poner en práctica después, cuando regresen a sus actividades y a las situaciones cotidianas que pueden alterar su equilibrio.

En ese sentido, Ángeles de Paraná se presenta como un lugar de encuentro entre personas que comparten un objetivo: trabajar sobre sí mismas para vivir mejor.

Y la propuesta se completa con una mirada hacia los demás. Porque aquello que comenzó como una experiencia personal de transformación encontró, con el paso de los años, una forma de convertirse también en ayuda concreta.

Así, en sus ocho años de recorrido, Ángeles de Paraná reúne dos búsquedas que para Leites no son contradictorias sino complementarias: la transformación comienza en el interior de cada persona, pero también puede expresarse hacia afuera, en la solidaridad y en la decisión de tender una mano a quien lo necesita.

Porque, en definitiva, la propuesta de Marilú parte de una convicción: cambiar la propia mirada también puede ser una manera de cambiar la forma de relacionarse con el mundo.

Más para leer

Locales vacíos: la cifra que preocupa en CABA y ya se replica en Paraná y Concordia
Sociedad
El programa que evita que 17 toneladas de lapiceras terminen en la basura
Sociedad
Poesía y solidaridad: el taller de Belén Zavallo se muda al Rosedal
Sociedad
Paraná instala 40 cámaras para multar: el detalle que tenés que saber antes de que empiecen a funcionar
Sociedad
Un horno de barro se levantará en Barrio Mitre: la cita que reúne a ceramistas y vecinos
Sociedad
Privatizan el estacionamiento medido en Paraná y los tarjeteros se movilizan: qué reclaman
Sociedad