Ocho años adentro de la derecha: el libro que revela cómo se arma la batalla cultural
Sociedad · Santa Fe

Ocho años adentro de la derecha: el libro que revela cómo se arma la batalla cultural

El libro que investigó durante ocho años cómo la nueva derecha conquistó la batalla cultural llega a Rosario. Su autor revela qué encontró adentro del mundo editorial que hoy gestiona el Estado, y por qué el caso Lula cambió la ecuación.

Cuando Agustín Laje y Nicolás Márquez publicaron El libro negro de la nueva izquierda en 2016, parecía una obra destinada a las mesas de saldos. Una década después, ese texto se convirtió en el manual con el que la nueva derecha libró —y según el autor que lo investigó— ganó la batalla cultural. Ezequiel Saferstein acaba de editar la respuesta: El libro negro de la nueva derecha. Cómo se construyó y cómo se gestó la batalla cultural.

El sociólogo presentará el libro en Rosario el lunes 2 de noviembre a las 18 en Nexus (Laprida 2136). Antes de esa cita, dialogó con El Ciudadano sobre los hallazgos de una investigación que le llevó ocho años y que no busca demonizar a sus protagonistas, sino entender cómo un puñado de autores y editoriales logró instalar un sentido común que hoy gobierna.

Ocho años de trabajo de campo

Saferstein viene estudiando los vínculos entre el mundo editorial y la política, y el lugar de los libros en el debate público. Su interés se centró en Laje y Márquez, que con El libro negro de la nueva izquierda ya venían de una gira extensa por América latina y el país.

"Es un libro de batalla cultural el cual permitió articular, aglutinar, reunir ideas, sensibilidades y voluntades también políticas", explicó. Según el autor, se convirtió en el prototipo de "el libro" para combatir al progresismo, una herramienta que permitió a muchos seguidores subjetivarse políticamente, involucrarse y radicalizarse.

La investigación incluyó entrevistas, observaciones en festivales y eventos masivos de las derechas, con especial atención al mundo cultural y al mundo del libro. En esos encuentros, Saferstein detectó el peso de los autores como referentes, de las editoriales que estructuran las mesas de libros y de los lectores que viajaban para encontrarse con sus ídolos, compraban los ejemplares, los subrayaban, los discutían en grupos y los difundían en redes. Incluso, algunos armaban sus propios libros.

Comprender, no ridiculizar

El sociólogo aclaró que la idea no es demonizar a las nuevas derechas. "Es una investigación que buscó comprender más que subestimar, criticar o ridiculizar", sostuvo. Y agregó: "El investigador no tiene por qué colocarse en una posición de superioridad con respecto a sus interlocutores".

Su enfoque no es militante ni partidista, sino sociológico y etnográfico, el mismo que aplicó en el libro coordinado por Pablo Semán. Lo que encontró fue un ecosistema: autores que publican porque valoran el libro como herramienta para combatir y posicionarse, editoriales que buscan meter sus ideas y su negocio, y lectores que encontraron en esas páginas un modo de entender su lugar en el mundo y de justificar su radicalización.

"A diferencia de investigaciones que dicen que la gente de derecha no lee o que los libertarios son ignorantes, ahí me encontré con un núcleo duro que tiene a los libros como elementos relevantes para su vida política", afirmó. Así como ocurre con las izquierdas, las derechas también tienen su cultura escrita.

Del margen al poder: qué cambió cuando llegaron al gobierno

En esos ocho años, Saferstein vio crecer a aquellos jóvenes que hoy ya son adultos, algunos con familia formada, otros alejados de la política y varios más radicalizados. El cambio principal llegó con el poder: la épica contracultural y la lógica de la batalla cultural desde las trincheras contra el supuesto poder ya no se sostiene.

"Hoy la ecuación cambia porque tienen que gestionar el Estado", señaló. Muchos se involucraron, participaron y tuvieron que "embarrarse" en términos políticos o formar parte de la llamada casta; otros dieron un paso al costado desde una posición más idealista.

Los autores más importantes también cambiaron de lugar. Laje pasó de la Fundación Libre que tenía en 2011 a la actual Fundación Faro, un espacio que recauda mucho dinero y del que es cara visible. "Hay una situación ahí de poder que cambia la ecuación", remarcó.

Lula, las redes y la lección que deja Brasil

Consultado sobre el triunfo de Lula en Brasil y el uso de redes por parte de su militancia, Saferstein advirtió que las ideas no bajan de arriba hacia abajo. "No es que las ideas de Laje o de Márquez se proponen y la gente las recibe acríticamente, sino que lo que encontré fue una estructura de acogida", explicó, retomando un concepto de Semán.

Para el sociólogo, los triunfos electorales no se explican solo por las campañas, sino por movimientos previos más profundos. Una estrategia digital acertada puede dar cuenta de un potencial que ya existía. En el caso brasileño, la campaña de segunda vuelta llegó a lugares que la primera no había alcanzado, sobre todo por la participación de quienes no habían votado.

"Una buena campaña gana una elección, pero la vida cotidiana y el entorno de lo online y lo offline son preexistentes a esa campaña", cerró. El mileísmo captó muy bien ese modo de comunicarse y de participar en el entorno digital; el bolsonarismo lo hizo en su primera etapa y ahora, según Saferstein, el lulismo también supo aprovecharlo.

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