Obra clave en el norte neuquino: los baños que faltaban en el Vivero de Taquimilán
¿Sabías que en el Vivero de Taquimilán no había baños? Una inversión millonaria está por cambiar eso. Enterate de todos los detalles de la obra que transforma el norte neuquino.
51 millones de pesos invirtió la provincia para que el Vivero Provincial de Taquimilán tenga por fin baños. La obra, que está en su etapa final, promete cambiar la rutina de los trabajadores del establecimiento forestal.
Hasta ahora, las diez personas que trabajan a diario en el predio del norte neuquino no contaban con sanitarios. Una situación que, según explicaron desde el ministerio de Infraestructura, complicaba el desarrollo de las tareas cotidianas. La intervención, ejecutada mediante administración delegada al municipio, incorpora dos baños nuevos, uno de ellos accesible, que se integran al edificio existente a través de un nuevo acceso.
¿Qué incluye la ampliación?
Los trabajos no se limitaron a los sanitarios. Incluyeron la demolición parcial de mampostería para generar nuevas circulaciones, el reemplazo del cielorraso por placas de yeso con aislación térmica, y la ejecución de contrapiso y solado exterior. También se realizaron tareas de limpieza y nivelación del terreno.
En materia de instalaciones, se ejecutó un nuevo sistema cloacal con cámaras de inspección, biodigestor y pozo ciego, se reorganizó la red de agua y se renovó por completo la instalación eléctrica. Además, se colocaron nuevas carpinterías y se hicieron terminaciones con materiales de alta durabilidad, en continuidad con el edificio existente.
Un vivero clave para la zona
El Vivero Provincial de Taquimilán forma parte de una red de ocho viveros provinciales que producen especies forestales y ornamentales para arbolado urbano, cortinas forestales y restauración ambiental. En la Zona Norte, articula con los viveros de Chos Malal, Manzano Amargo, Huinganco y Trailathué. En conjunto, generan alrededor de 700 mil plantas por año, distribuidas a municipios y comisiones de fomento de toda la provincia.
Entre las especies cultivadas se cuentan ejemplares nativos como raulí, maitén y notro, y exóticas adaptadas como álamos, cipreses y pinos, fundamentales para el arbolado urbano y la recuperación de áreas degradadas.
La obra es parte de una política provincial que busca saldar deudas históricas de infraestructura en el interior neuquino, fortaleciendo la articulación con los gobiernos locales y dignificando las condiciones laborales en el sector público estatal.