Obama vuelve al ruedo: la carta que los demócratas juegan a menos de un mes del voto
Los demócratas lo llamaron otra vez para una batalla que se define en pocas semanas. Obama ya grabó dos docenas de avisos y tiene una parada clave en Detroit, pero hay un dato de la encuesta que explica por qué apuestan todo a él.
Barack Obama volverá a ser una pieza central de la campaña demócrata para las elecciones de medio término del 3 de noviembre. El expresidente multiplicará actos, anuncios y eventos de recaudación en algunos de los distritos más reñidos, en momentos en que su partido intenta arrebatarle el control del Congreso a los republicanos de Donald Trump.
La estrategia ya está en marcha. Obama grabó cerca de dos docenas de avisos para candidatos demócratas al Senado y a gobernaciones, y tiene previstas nuevas apariciones públicas en las últimas semanas previas a los comicios.
No es la primera vez que el partido apela a él para movilizar a su electorado. En la campaña presidencial de 2024 recorrió estados clave y encabezó actos en Pensilvania, Wisconsin y Michigan en respaldo de Kamala Harris. Dos años después, asume un rol parecido, aunque el objetivo ahora es el Capitolio.
Detroit, la parada principal
Una de las citas más importantes de su agenda será el 24 de octubre en Detroit, donde hará campaña por Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, y por Jocelyn Benson, que busca la gobernación. La fecha no es casual: ese día arranca la votación anticipada presencial en el estado.
"Es un honor y un privilegio anunciar que Obama se unirá a nosotros en el recorrido en Detroit el 24 de octubre. Prepárense", confirmó El-Sayed.
El propio expresidente también celebró su regreso al terreno: "Con ilusión de estar en Detroit para hacer campaña por El-Sayed y Jocelyn Benson, y los demócratas arriba y abajo en la boleta en Michigan".
Su presencia tiene, además, una lectura interna. El-Sayed representa al ala progresista y llegó a la candidatura tras una primaria muy disputada, por lo que el desembarco de Obama puede funcionar como una señal de unidad en un Partido Demócrata atravesado por diferencias sobre su rumbo.
Los números que explican su peso
Una encuesta de CNN realizada por SSRS entre el 7 y el 31 de mayo arrojó que el 57% de los estadounidenses tiene una imagen positiva de Obama. La comparación con otras figuras del tablero es contundente: Trump cosecha un 34% y Joe Biden, un 30%.
Entre los votantes independientes su valoración llega al 56%, y dentro del Partido Demócrata trepa al 96%. Nueve años después de dejar la Casa Blanca, esos registros explican por qué sigue siendo uno de los nombres a los que el partido recurre para ampliar la movilización más allá de su núcleo duro.
Michigan es un territorio decisivo. El duelo entre El-Sayed y el republicano Mike Rogers forma parte de la pelea por el control del Senado, donde los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro bancas para recuperar la mayoría. Según AP, la campaña en ese estado ya superó los u$s125 millones de gasto.
De los actos a la recaudación
La intervención de Obama no se limita a los escenarios. Este miércoles tiene previsto encabezar en Great Falls, Virginia, un evento de recaudación para los demócratas del Senado, su primera participación de este tipo con el brazo electoral partidario para la Cámara alta en este ciclo.
El movimiento ocurre mientras Trump también redobla su presencia territorial. El presidente lanzó una intensa agenda de actos para respaldar a candidatos republicanos, incluso en estados tradicionalmente favorables donde las competencias se volvieron más parejas de lo esperado.
A menos de un mes de los comicios, la pelea por el Capitolio entra en su etapa decisiva. Con Trump al frente de la maquinaria republicana, los demócratas vuelven a echar mano a una carta conocida: Obama deja la retaguardia para convertirse otra vez en uno de sus principales activos de campaña.