Nueve provincias motorizan un cambio productivo que podría reordenar la economía argentina
Nueve provincias, de Jujuy a Santa Cruz, impulsan un cambio productivo basado en litio, cobre y Vaca Muerta que promete reordenar la economía nacional. ¿Podrán igualar al agro en generación de dólares?
Un grupo de nueve provincias, muchas de ellas históricamente relegadas, está protagonizando una transformación productiva que podría reconfigurar el mapa económico del país. Impulsadas por la minería metalífera, el litio y los hidrocarburos no convencionales, estas jurisdicciones empiezan a ganar un lugar central en la generación de divisas y en el desarrollo regional.
El fenómeno abarca a poco más de un tercio de las 24 jurisdicciones, todas fuera de la región centro y con baja densidad poblacional. El motor de este cambio son los recursos estratégicos que el mundo demanda para la transición energética y para reemplazar fuentes de energía en un contexto geopolítico complejo.
El rol de cada provincia
En el norte, Jujuy combina la producción de plata, plomo y cinc en minas como Aguilar y Chinchillas/Pirquitas con proyectos de litio de gran escala, como Olaroz y Cauchari-Olaroz. Salta suma la mina de oro Lindero, el proyecto de cobre Taca-Taca y una decena de emprendimientos de litio, entre ellos Sal de Oro, Centenario-Ratones y Salar de Rincón.
Catamarca se destaca con cinco minas de litio en producción -Fénix, Sal de Vida, Sal de Oro, Tres Quebradas y Salar del Hombre Muerto Oeste- y la reactivación prevista de la mina Alumbrera para 2027, que luego se integrará con Agua Rica. También avanza la preproducción de Diablillos, de plata y oro.
Hacia Cuyo, San Juan se consolidó como la principal provincia minera del país en oro y cobre, con minas como Veladero, Gualcamayo y Casposo, y proyectos de clase mundial como Vicuña, Los Azules y Pachón. El proyecto Vicuña, que incluye Josemaría y Filo del Sol, arrancaría su construcción en 2027 con una inversión de 9.000 millones de dólares. Mendoza, por su parte, busca diversificar su matriz con la reactivación de áreas convencionales cedidas por YPF, la exploración de no convencional en Malargüe y el avance del proyecto de cobre San Jorge.
En la Patagonia, Neuquén se afianza como polo energético mundial con Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo del planeta, bajo el liderazgo de YPF y con la participación de empresas como PAE, Pluspetrol, Vista, Chevron y Shell. Río Negro avanza para convertirse en nodo exportador: está en construcción el oleoducto que unirá Vaca Muerta con Punta Colorada, junto con un gasoducto para GNL y un poliducto para etano, butano y propano.
Chubut, tras el retiro de YPF de Comodoro Rivadavia, apuesta a la minería metalífera con proyectos como Navidad, uno de los yacimientos de plata más grandes del mundo sin desarrollar, y Suyai. Santa Cruz mantiene su liderazgo en oro y plata con siete minas en el Macizo del Deseado y explora petróleo no convencional en Palermo Aike junto a YPF.
Un cambio con impacto en las exportaciones
La magnitud de esta transformación se verá en las exportaciones: en los próximos años, las ventas de petróleo, gas, litio y minería podrían igualar o superar a las del sector agropecuario, que históricamente lideró la generación de divisas. Esto podría aliviar la escasez de dólares, aunque dependerá de las políticas que limiten la fuga de capitales.
El crecimiento de estas provincias también traería más empleo, salarios más altos y obras de infraestructura. Además, podría atraer trabajadores desde zonas superpobladas como el conurbano bonaerense, contribuyendo a un país más equilibrado demográficamente.