Nueve años después: el boleto que transformó la vida de 100 mil estudiantes tucumanos

El BEGI cumple nueve años y ya cambió la vida de más de 100 mil estudiantes. Conocé las historias detrás del boleto que derribó barreras.

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Nueve años después: el boleto que transformó la vida de 100 mil estudiantes tucumanos

El Boleto Estudiantil Gratuito para el Interior (BEGI) cumple nueve años y ya benefició a más de 100 mil estudiantes. Detrás de cada viaje hay una historia de sacrificio que cambió destinos.

Impulsado por el gobernador Osvaldo Jaldo en marzo de 2018, cuando era vicegobernador, el programa surgió con la Resolución 08/2018. Hoy alcanza a alumnos de inicial, primaria, secundaria, formación profesional, universitarios, terciarios y artísticos.

¿Qué cambió en nueve años?

En su noveno año, el BEGI sumó mejoras: desde 2025, los universitarios solo necesitan aprobar dos materias para acceder al beneficio, una respuesta directa al pedido estudiantil. También se incorporaron estudiantes de Formación Profesional y Artística, y se reforzaron los controles de asistencia.

El programa se expandió territorialmente con recorridos especiales que llegan a zonas sin transporte público regular.

Números que hablan

En la UNT, la matrícula del interior creció un 97%, el rendimiento académico subió un 117% y los egresados aumentaron un 160%. En la UTN, el 59% de los ingresantes viene del interior y la matrícula femenina creció más del 36% en 2025.

Historias que inspiran

Cristian Saso, de Río Seco, se recibió de ingeniero electrónico gracias al boleto: “Me permitió empezar y culminar mis estudios, porque en ese momento mi situación económica no era la mejor”.

Yahir Lia comenzó en Concepción y terminó en la capital. Su padre, cosechador de limón, rompió con la tradición familiar para que él pudiera estudiar. “La educación tiene que ser pública, para todos, y pagar un boleto no tiene que ser un limitante”, afirmó.

Paula Benedetti, de Famaillá, usó el BEGI durante toda su carrera de Ciencias Biológicas y hoy es licenciada. “Tener ese pasaje pagado representa la apertura de una puerta para muchas personas del interior”, dijo.

Juliana Cantos, artista visual de Leales, creó la muestra “Colectivo Umbral” pintando miniaturas en los boletos. “Son imágenes de mi cotidianeidad en el viaje desde mi casa hasta la facultad”, explicó.

María Astorga vive en Los Cardones, un paraje de cinco habitantes sin internet. Camina 12 km hasta la ruta y sale a las tres de la madrugada para llegar a la capital. Hoy cursa tercer año de Medicina y último de Enfermería. “El boleto es cumplir un sueño”, sostuvo.

Facundo Cabrera, de Aguilares, estudia Fotografía y Artes Plásticas en la capital. “Acorta distancias, para mí hubiera sido muy difícil concretar mis estudios si no tenía el boleto”, afirmó.

Adrián Ramos, de Concepción, creó la app “Colectivos Tucumán” mientras estudiaba Ingeniería. “Gracias al BEGI pude completar mi carrera. Estudiar es duro, pero estudiar lejos es más duro todavía”, dijo.

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