Nueva York pone US$29,2 millones para un laboratorio cuántico: la condición que negoció Mamdani para que la ciudad cobre
Nueva York pone millones para un laboratorio cuántico en Manhattan, pero se queda con una porción de lo que se genere adentro: la condición que puso Mamdani para que la ciudad no solo financie, sino que también cobre.
El alcalde Zohran Mamdani confirmó un acuerdo con la Universidad de Nueva York (NYU) para que el municipio financie parte de un nuevo centro de tecnología cuántica y, a cambio, se quede con una porción de las ganancias que genere la propiedad intelectual desarrollada allí. La operación combina una inversión pública millonaria con una estructura poco habitual: la ciudad no solo pone dinero, también se sienta en la mesa donde se toman las decisiones.
Qué anunció Mamdani
El anuncio llegó a través de la Corporación de Desarrollo Económico de la Ciudad de Nueva York (Nycedc). El convenio prevé que el municipio destine US$29,2 millones a la creación del Quantum Fabrication Facility (QFab), un laboratorio que funcionará en Manhattan.
En un mensaje publicado en X el 15 de octubre, Mamdani explicó su lógica: “La tecnología cuántica está a punto de convertirse en una industria de varios billones de dólares en los próximos años. Creemos que los neoyorquinos deberían compartir esas ganancias”. Y agregó: “Por eso negociamos que los neoyorquinos tengan puestos en el consejo y una participación del 15% en la propiedad intelectual que surja de la instalación de fabricación cuántica de NYU”.
El acuerdo establece que la ciudad recibirá el 15% de los ingresos de la administración central de NYU derivados de tecnologías desarrolladas en QFab con herramientas financiadas por el municipio. Además, contempla tres puestos municipales en el Consejo Asesor Ejecutivo de la instalación.
Ese porcentaje se aplica a los ingresos contemplados en el convenio, que pueden incluir regalías, licencias y otros pagos vinculados con la propiedad intelectual que cumpla las condiciones pactadas.
Cómo se reparte la inversión
La inversión total prevista asciende a US$284 millones. La ciudad aportará los US$29,2 millones y NYU pondrá los US$255 millones restantes, entre capital y gastos operativos a lo largo de diez años.
El laboratorio funcionará en el edificio de NYU ubicado en 770 Broadway, con 23.000 pies cuadrados (unos 2137 metros cuadrados) dedicados a fabricación, pruebas y desarrollo de componentes. La apertura está prevista para comienzos de 2030, según el anuncio de Mamdani.
QFab apuntará a investigadores, profesores, estudiantes, empresas emergentes y compañías que necesiten equipos especializados para desarrollar y probar dispositivos cuánticos. El proyecto también prevé abrir esas instalaciones a estudiantes de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), con la idea de ampliar la formación y el empleo en el sector.
Uno de los objetivos es reducir el costo elevado de los equipos de fabricación y prueba, una barrera que suele dejar afuera a las empresas emergentes que necesitan infraestructura para crear prototipos.
Por qué la tecnología cuántica mueve esas cifras
La apuesta de Mamdani se sostiene en proyecciones de una industria que todavía está en pañales. Según el anuncio de la Nycedc, la tecnología cuántica podría generar hasta US$2,7 billones en valor económico global para 2035.
La computación cuántica usa principios de la física cuántica para atacar problemas que las computadoras convencionales resuelven con dificultad. Entre las aplicaciones posibles aparecen sensores de alta precisión, comunicaciones más seguras y avances en el diseño de materiales y medicamentos.
Un desafío técnico del sector es controlar los errores que se producen durante los cálculos. En un avance difundido en 2025, Google Quantum AI presentó una técnica para mejorar la preparación de los llamados estados mágicos, recursos necesarios para ejecutar ciertos algoritmos cuánticos avanzados.
Según explicó la compañía en su blog oficial de investigación, el método redujo aproximadamente 40 veces los errores en ese proceso y alcanzó una fidelidad del 99,99% para los estados T. La técnica todavía debe demostrar su viabilidad a mayor escala.
Un modelo que ya tiene antecedentes
De acuerdo con el aviso oficial, el convenio de QFab forma parte de una estrategia para que la inversión pública en sectores emergentes devuelva beneficios a la comunidad. En lugar de limitarse a financiar infraestructura de investigación, Nueva York negoció una participación en ingresos futuros y tres lugares en el consejo asesor.
El modelo tiene un antecedente distinto a nivel federal. En 2025, el gobierno de Estados Unidos acordó adquirir una participación del 9,9% en Intel mediante una inversión de US$8.900 millones, según informó la compañía en su comunicado.
Con QFab, la ciudad apuesta a que la infraestructura financiada con recursos municipales ayude a crear empresas, empleos y tecnologías comercializables. Los ingresos que pueda recibir, sin embargo, dependerán de que se desarrollen productos con valor comercial y de que se cumplan las condiciones previstas en el convenio.