“No vamos a entrar a clases”: el escándalo que paralizó a un colegio de Lomas de Zamora

¿Qué fue lo que encontraron las familias cuando empezaron a tirar del hilo? El «catálogo» que armó un grupo de alumnos con IA y que tiene a medio colegio de Lomas de Zamora sin clases.

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“No vamos a entrar a clases”: el escándalo que paralizó a un colegio de Lomas de Zamora
“No vamos a entrar a clases”: el escándalo que paralizó a un colegio de Lomas de Zamora

Una protesta de alumnos y padres paralizó esta mañana la actividad del Colegio Modelo Lomas, en Lomas de Zamora, después de que se conociera que un grupo de estudiantes habría utilizado inteligencia artificial para modificar fotografías de sus compañeras y simular que estaban desnudas. Las imágenes habrían circulado en sitios pornográficos y otras plataformas, según los primeros testimonios recogidos en el lugar por LA NACION.

Los estudiantes permanecen concentrados frente al establecimiento y aseguran que no ingresarán a clases hasta obtener una respuesta de las autoridades. La protesta arrancó esta mañana y, según relataron los propios alumnos, el conflicto no es nuevo: sostienen que la circulación de las imágenes comenzó tiempo atrás, aunque recién ayer alcanzó una difusión masiva.

Las afectadas serían alrededor de 50 alumnas de tercer y cuarto año, de acuerdo con los primeros testimonios. Sin embargo, las estimaciones que manejan las familias oscilan entre 30 y 40, y otros estudiantes consultados elevaron la cifra a unas 50.

Qué dicen las familias

Micaela, madre de una de las alumnas afectadas, contó que su hija recién se animó a hablar del tema el viernes. Según relató, las adolescentes habían conocido la existencia de las imágenes un día antes, pero muchas demoraron en contarlo por vergüenza. “Las chicas se enteraron el jueves y tenían mucha vergüenza de contarnos lo que había pasado. Mi hija me terminó contando el viernes”, sostuvo.

A partir de entonces, las familias comenzaron a comunicarse entre sí para intentar reconstruir el alcance de la difusión. Micaela describió que circulaba una suerte de “catálogo” que incluía el nombre de las alumnas, una fotografía original obtenida de redes sociales y, junto a ella, una versión manipulada digitalmente para simular un desnudo. “Son imágenes tan bien hechas que realmente parecen reales”, afirmó.

La reunión y las medidas en evaluación

Mientras los alumnos continuaban afuera del colegio, los padres de las víctimas estuvieron reunidos en el interior con directivos y supervisores. El encuentro entre las familias, las autoridades del Colegio Modelo Lomas y las inspectoras de Educación finalizó después de más de una hora.

A la salida, un grupo de alumnas se acercó, visiblemente angustiado, a una de las madres que había participado del encuentro para intentar conocer qué se había resuelto. La mujer buscó tranquilizarlas y, minutos después, habló con LA NACION, aunque pidió preservar su identidad.

Según relató, la Inspección General de Educación tomó intervención formal en el caso y escuchó durante la reunión a los padres de las alumnas afectadas. Entre las primeras medidas que se evalúan está que los estudiantes señalados por haber participado en la manipulación y circulación de las imágenes dejen de asistir presencialmente al establecimiento y continúen su escolaridad de manera virtual. “Tuvieron una acción y tienen que tener consecuencias”, sostuvo la madre.

La mujer remarcó, sin embargo, que existen dos planos diferentes que deberán avanzar en paralelo. Por un lado, la investigación judicial y las eventuales consecuencias que correspondan por tratarse de menores de edad. Por otro, planteó la necesidad de una intervención. “No dejan de ser menores que necesitan una acción reparadora, entender las consecuencias que tuvieron”, explicó. Y agregó: “La violencia es sistemática, es estructural. Esto no compete solamente al Modelo, es algo que atraviesa nuestra sociedad”.

El alcance que crece

De acuerdo con su relato, la dimensión del caso fue creciendo a medida que se conocían nuevas imágenes. En un primer momento, el colegio habría comunicado la situación a estudiantes de cuarto año y posteriormente a los de tercero, curso al que pertenecerían los alumnos señalados. Sin embargo, durante las últimas horas comenzaron a aparecer posibles víctimas de prácticamente todo el secundario. “Ayer se supo que había chicas de primero, segundo, tercero, cuarto y quinto”, señaló.

Según la madre, las fotografías originales de las adolescentes fueron alteradas mediante herramientas de inteligencia artificial para generar imágenes y, en algunos casos, videos de contenido sexual falso. Parte de ese material habría comenzado a circular también entre estudiantes de otros colegios. Algunas familias, afirmó, se enteraron antes que otras y tuvieron que comunicarse entre sí para advertirse sobre lo que estaba ocurriendo. “Las nenas estaban traumadas, con vergüenza, siendo ellas las víctimas”, describió.

La mujer sostuvo que el colegio ya se encontraba investigando lo sucedido, pero que mientras avanzaba esa pesquisa las propias alumnas continuaban descubriendo nuevas imágenes y posibles víctimas. Ese desfase, explicó, alimentó el malestar que terminó este miércoles en una sentada frente al establecimiento. “Las chicas hicieron un encuentro pacífico porque no se sintieron escuchadas”, afirmó.

Los testimonios recogidos hasta el momento también apuntan contra la respuesta inicial de la institución. Alumnos consultados aseguran que habían advertido previamente sobre lo que ocurría y que desde el colegio les habrían pedido que no hablaran del tema. Un padre señaló, incluso, que a algunos estudiantes les habrían hecho borrar información vinculada con el caso. Estas acusaciones todavía requieren el descargo de las autoridades del establecimiento.

El pedido de contención

Tras la reunión, la intervención educativa continuará con un abordaje interdisciplinario que, según explicó la madre, involucrará al equipo directivo, docentes e inspectores. El objetivo será abrir instancias de debate y espacios de escucha para las víctimas. “Que haya contención y apoyo psicológico”, resumió sobre uno de los principales pedidos planteados por las familias.

Entre las alumnas que permanecían frente al colegio estaba Pilar, de 16 años. Habló con LA NACION con temor y visiblemente angustiada. Contó que todavía ayer había visto dentro del establecimiento a uno de los estudiantes señalados en el caso. “Se viralizaron cosas falsas. Me genera mucha angustia”, dijo. Dio su nombre con miedo; su madre, en cambio, prefirió mantener su identidad en reserva.

LA NACION ingresó al colegio al finalizar la reunión con los padres y consultó a personal de preceptoría para conocer la posición de la institución frente a lo ocurrido. Desde el establecimiento informaron que, por el momento, no brindarán declaraciones, debido a que las autoridades se encuentran trabajando junto con los inspectores que intervinieron en el caso en la elaboración de un comunicado oficial.

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