Niños de 3 años ya son guardianes de la selva: el proyecto que enamora a los más chicos
¿Sabías que niños de 3 años ya protegen al loro pecho vinoso? Conocé el proyecto que enamora a los más chicos y transforma familias enteras.
En San Pedro, Misiones, un jardín de infantes logró que niños de 3, 4 y 5 años se conviertan en defensores del loro pecho vinoso, una de las aves más amenazadas de la provincia. El proyecto no solo enseña sobre conservación, sino que ya transforma hábitos en las familias.
¿Cómo nació la iniciativa?
El Neni N° 2040 impulsa el proyecto "Animales en Peligro de Extinción", que este año se centra en el loro pecho vinoso. La directora Alejandra Sosa explicó que el trabajo comienza desde las salas de 3 años porque "es en esa etapa donde se forman los hábitos que acompañarán a los futuros ciudadanos".
"Los niños aprenden a cuidar la selva, a respetar los animales, a proteger los nidos, a separar los residuos y a entender que cada especie cumple una función en la naturaleza. Ese aprendizaje después lo llevan a sus casas y también transforma a las familias", añadió Sosa.
Un loro gigante hecho con reciclados
Uno de los elementos más llamativos fue la construcción de un loro pecho vinoso de gran tamaño, elaborado casi en su totalidad con materiales reciclados. La estructura metálica se realizó en articulación con la Epet N° 20 de San Pedro, y luego tomó forma con cartón, diarios, revistas, botellas, tapitas y cartapesta, en talleres compartidos entre docentes, familias y alumnos.
Además, incorporaron herramientas tecnológicas para que los propios niños relaten las características de la especie mediante recursos de programación y propuestas del espacio Maker.
Del aula a la Feria de Ciencias
El proyecto fue seleccionado para representar a San Pedro en la instancia provincial de la Feria de Ciencias, donde el stand del Neni fue uno de los más visitados. La docente Marcia Fernández, junto a Solange Brizueña y Romina Páez, destacó: "Nadie puede cuidar ni defender aquello que no conoce. Primero necesitamos que amen la naturaleza y a los animales de nuestra provincia. A partir de ese vínculo nace el compromiso de protegerlos".
Los niños ya reconocen el loro pecho vinoso, saben qué come, dónde vive y por qué necesita las araucarias para sobrevivir. "Se convirtieron en verdaderos defensores de la naturaleza", afirmó Fernández.
Para la comunidad educativa, el mayor reconocimiento es comprobar que los niños incorporan hábitos que perdurarán toda la vida y que cada familia comienza a mirar el ambiente con mayor responsabilidad.