Ni la economía ni la plata: el verdadero motivo por el que cada vez más argentinos no quieren tener hijos
La economía ya no es el principal motivo para no tener hijos en Argentina. Un estudio revela que el 57% lo decide por proyecto de vida. ¿Qué hay detrás de este cambio cultural?
Un estudio de la Universidad Austral reveló un giro inesperado en la caída de la natalidad en Argentina: casi seis de cada diez personas que no quieren ser padres lo deciden simplemente porque no forma parte de su proyecto de vida. La economía ya no es la principal excusa.
La investigación del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad, presentada en la previa del Día Mundial de la Población (11 de julio), muestra que el 57,3% de los encuestados que no desean tener hijos respondió que esa opción “no forma parte de su proyecto de vida”. Este porcentaje supera a razones como no tener pareja estable (38,2%), preferir viajar (32,6%) o priorizar la carrera (30,3%).
¿Qué pasa con la economía?
Si bien la incertidumbre ambiental, política, social o económica fue mencionada por uno de cada cuatro encuestados, las autoras del estudio destacan que “la decisión de no tener hijos pasa a consolidarse como una elección de vida”, y no como una respuesta a dificultades económicas.
El contexto demográfico es contundente: según la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), los nacimientos en Argentina cayeron un 47% en una década, pasando de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024. Con una tasa de fecundidad de 1,2 hijos por mujer, el país se ubica entre los de menor natalidad de América Latina.
Jóvenes: los que menos priorizan la paternidad
El estudio también detectó una caída en la importancia que los argentinos le asignan a tener hijos. En 2015, el 77% consideraba que era muy importante para una vida plena; en 2025, ese número bajó al 46%, el nivel más bajo desde el año 2000. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, solo el 34% lo considera esencial. Detrás de este cambio aparecen nuevas prioridades como la autonomía, el desarrollo profesional y los proyectos individuales.
Sin embargo, la familia sigue siendo el principal espacio de bienestar: el 43,2% de los encuestados señaló que la vida familiar es lo que más satisfacción le genera, muy por encima del trabajo, los amigos o los viajes. “Lo que parece estar cambiando es el lugar que ocupa la parentalidad dentro de los proyectos de vida: deja de ser una expectativa compartida para convertirse en una decisión individual”, analiza el informe.
La confianza en las políticas públicas para revertir la baja natalidad es limitada: el 56% cree que las medidas actuales desalientan tener hijos y un 34% no cree que el Estado pueda influir. Esto refuerza que el descenso de la natalidad responde cada vez más a transformaciones culturales que a cuestiones coyunturales.