Ni explotados ni excluidos: la nueva subjetividad que explica a Milei y sus votantes
¿Sabés qué es el desencaje? El sociólogo Alex Roig explica la nueva subjetividad que transformó a los argentinos y que, según él, permite entender el fenómeno Milei. Las claves de un libro que incomoda a todos.
¿Cómo entender a una sociedad que, pese al derrumbe de la industria y la precarización, apuesta por la reelección de Javier Milei? El sociólogo Alex Roig propone una clave: el desencaje, una subjetividad que va más allá de la exclusión y la explotación.
Las cifras son contundentes: siete millones de morosos, destrucción de empleo, ingresos que no alcanzan. Pero el presidente busca otro mandato con el apoyo de Donald Trump y el FMI. Para Roig, ex titular del INAES y autor de “Algo no encaja. Sobre los monstruos de la sociedad presente”, el fenómeno se explica por una transformación profunda en la subjetividad de los argentinos.
¿Qué es el desencaje?
Según Roig, el capitalismo financiero y de plataforma ya no deja a nadie afuera, pero los coloca a casi todos abajo y sin lugar. “Hoy el binomio inclusión-exclusión no tiene sentido porque el capitalismo ha generalizado la explotación y aceleró la desvalorización del saber”, sostiene. El resultado es el “desencaje”: una subjetividad que no logra organizarse como lo hicieron antes los trabajadores o los piqueteros.
Doctor en Sociología Económica de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París, el autor explica que los desencajados no están excluidos porque no hay un afuera de este capitalismo. Tampoco se ven explotados porque los patrones están ocultos. “Los capitalismos financieros y de plataforma implican una disimulación de la relación con el trabajo. Los patrones con más poder son los patrones ocultos”, escribe.
Del patrón visible al algoritmo
Roig distingue dos formas de dominio: en el capitalismo financiero, el poder está en manos de quienes manejan las tecnologías de endeudamiento; en el digital, de quienes controlan los algoritmos. El desencaje afecta a productores, pymes y trabajadores, tanto con patrón visible como oculto. Implica una desvalorización constante, ya sea por lo que se cobra, por la falta de estadísticas o por comisiones abusivas como el 30% que cobra Mercado Libre.
El sociólogo critica tanto a la izquierda como al progresismo. “El progresismo cree en la democracia representativa y en que clanes políticos puedan actuar y hablar en nombre del pueblo”, afirma. Y advierte que tanto gobiernos progresistas como de derecha temen a la organización popular.
¿Hacia dónde vamos?
Para Roig, la nueva fase del capitalismo demanda instituciones que aún no existen. “Los trabajadores desencajados no tienen instituciones del valor de su trabajo en la economía popular o de plataforma”, dice. Y vincula la aparición de Milei con el fin del “esperancismo”: ni el mercado ni el Estado convencen a las mayorías.
Dos ideas cierran el análisis: “El odio al otro tiene dos destinos: la guerra o el vacío. Por eso las lógicas fascistas fracasan tarde o temprano”. Además, el mileísmo no funda un nuevo sujeto político: denuncia la crisis de representación para profundizarla. De ser así, el ex panelista podría terminar como víctima de su propia política.