Gastón Contardi anticipó a LMNeuquén un proyecto que cambiaría la escala de la ciudad: 300 hectáreas en la meseta y más de 6.000 soluciones habitacionales. La presentación será el martes, pero todavía falta conocer una condición clave.
El crecimiento de Neuquén ya no se mide solo en hectáreas productivas ni en empresas que desembarcan. Ahora la pregunta empieza a correrse hacia otro terreno: dónde van a vivir los trabajadores que sostienen ese crecimiento. La respuesta asoma en un proyecto que la Municipalidad, la Provincia y firmas neuquinas mostrarán el martes 10 de noviembre.
La cita será a las 16 en el Casino Magic y servirá para presentar un desarrollo de 300 hectáreas en la meseta, vinculado al avance del Parque Industrial Capital. Gastón Contardi, coordinador de Gestión Económica del municipio, anticipó a LMNeuquén que se trata de “una nueva miniciudad de 300 hectáreas, con más de 6.000 soluciones habitacionales destinadas a trabajadores de empresas neuquinas”.
El interés que despertó la convocatoria obligó a ajustar la logística. “La convocatoria inicialmente pensada para unas 800 personas se acercó al millar y debieron cerrar las inscripciones por la demanda. Habrá otra reunión más adelante”, contó el funcionario.
Del parque industrial a la necesidad de una casa
El proyecto no aparece de la nada. Según Contardi, “la iniciativa no surgió de manera aislada. Está directamente relacionada con la respuesta empresarial al Parque Industrial Capital, que atrajo un fuerte interés de firmas locales y amplió sus proyecciones”. Y sumó un dato que marca la escala del fenómeno: “El municipio anunció esta semana una segunda etapa que llevará el predio productivo a más de 2.000 hectáreas”.
Ese envión económico trae empleo, pero también una presión que muchas familias conocen de memoria. “La instalación de nuevas empresas puede abrir oportunidades laborales, pero también presiona sobre una necesidad que muchas familias conocen bien. Conseguir un terreno o una vivienda en una ciudad donde el desarrollo económico no siempre se traduce, automáticamente, en estabilidad habitacional”, planteó.
El programa apuntará sobre todo a empleados de compañías radicadas en el nuevo parque, aunque no se cerrará a ellos. “También contemplará a trabajadores de otras actividades productivas representadas en el entramado empresario neuquino, con participación de FECENE, la Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia del Neuquén”, detalló Contardi.
El funcionario aclaró que la propuesta no está pensada como un barrio cerrado para un puñado de empresas, sino como “una respuesta habitacional más amplia, aunque todavía resta conocer sus condiciones concretas de acceso”.
Una idea que arrancó hace cinco años
El plan se apoya en la ampliación del ejido capitalino. “El proyecto se inscribe en la ampliación del ejido capitalino, planificada desde el año 2021 y aprobada por ley en 2022, cuando Neuquén incorporó 8.000 hectáreas a su territorio”, explicó Contardi. En ese marco se previeron las distintas piezas de un mismo rompecabezas: suelo industrial, áreas habitacionales, un nuevo complejo ambiental y un parque solar.
De ese total, una porción de 300 hectáreas se destinaría ahora a la miniciudad. Para el funcionario, la escala obliga a mirar más allá del reparto de lotes: “Un nuevo núcleo urbano necesita servicios, conectividad, equipamiento y espacios para la vida diaria. Una ciudad no se construye solamente levantando paredes”.
Las obras de base ya están en movimiento. “Ya están en marcha las obras de infraestructura eléctrica y de agua necesarias para acompañar tanto al parque industrial como al futuro desarrollo habitacional. Esos trabajos constituyen una condición básica para que el proyecto pueda pasar de los planos a la realidad”, aseguró.
En la articulación intervienen el gobierno provincial, la Municipalidad y las empresas neuquinas. Del lado público participan el Instituto Municipal de Urbanismo y Hábitat y el área de Infraestructura provincial, encabezada por Tania Bertoldi.
Más que movimiento económico
Contardi puso el proyecto en perspectiva: “Neuquén está frente a una oportunidad que excede el negocio de la tierra y la expansión industrial. Durante años, el crecimiento de la actividad económica mostró su cara más visible en las obras, los vehículos y las inversiones”. Pero, agregó, “la vida de los trabajadores, en cambio, se organiza alrededor de otras certezas. Saber dónde van a vivir, cuánto tendrán que pagar y qué futuro podrán construir para sus hijos”.
Los primeros detalles de la apuesta se conocerán el martes. “Si logramos traducir la planificación en acceso real al hábitat, el parque industrial habrá generado algo más que movimiento económico. Estaremos contribuyendo a resolver una de las necesidades más concretas de quienes hacen crecer Neuquén todos los días”, cerró Contardi.