Neuquén vibró con la Copa Davis: lo que nadie vio en las tribunas del Ruca Che
Neuquén fue sede de la Copa Davis por primera vez y el Ruca Che se llenó de familias, políticos y periodistas. Pero hubo un detalle que la organización no pudo disimular y que dejó gusto a poco.
La Copa Davis llegó por primera vez a la Patagonia y el Ruca Che fue testigo de un fin de semana que quedará en la memoria de los neuquinos. Casi tres mil personas por jornada, cientos de familias, decenas de periodistas y buena parte del arco político regional se dieron cita en "La Casa de la Gente" para un evento que trascendió lo deportivo.
Desde temprano, las filas poblaron las adyacencias del estadio. Los estacionamientos —improvisados y estipulados— se colmaron de autos con familias que, en muchos casos, vivían su primer espectáculo internacional en vivo. Adentro, los stands de comida y merchandising hicieron su agosto mientras la gente ingresaba de a poco.
Del palco a la tribuna: los que se mezclaron con la gente
En la zona baja de una de las cabeceras se armó un sector diferencial para unas 60 personas. Por ahí pasaron autoridades políticas, directivos de la AAT y el CEO de YPF, Horacio Marín. Pero no todos se quedaron en la comodidad del palco.
En la segunda jornada, Rolando Figueroa y Mariano Gaido se ubicaron en uno de los sectores laterales, compartiendo tribuna con el público general. Después volvieron a la zona VIP y fueron saludados por los jugadores tras la victoria. Otro que dijo presente fue el intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, habitué de las tribunas de La Visera que cruzó la provincia para disfrutar del domingo de tenis.
El cierre fue a puro ritmo: jugadores y cuerpo técnico tirando pelotas a la tribuna al estilo Tinelli en Videomatch y bailando cumbia con la gente. Un final festivo para una jornada que quedó grabada.
Lo que quedó pendiente
Todos celebran que Neuquén pueda albergar eventos de esta magnitud. Mueve la gastronomía, la hotelería, la prensa y le da vida a la ciudad. Pero hubo detalles que la organización y el público deberán corregir si quieren repetir.
El ingreso del primer día fue demasiado lento, en parte por medidas estrictas y en parte por la falta de práctica ante un operativo de estas características. En la segunda jornada fluyó mejor. Los ruidos también fueron un problema: celulares sonando durante el partido de Cerúndolo y hasta una amoladora en pleno partido de Tirante. El tenis exige silencio y eso es algo que todavía cuesta.
El punto más flojo fueron las butacas vacías. Las entradas se agotaron rápido, pero se observaron casi 400 asientos libres por día. Sobraba demanda y es una lástima que el estadio no haya estado completo. Un evento internacional de esta talla no debería tener huecos en las tribunas.