Neuquén sostiene las ventas de nafta, pero las rutas se pagan con fondos propios
El consumo de nafta en Neuquén resiste la caída nacional, pero las rutas se pagan solas: mientras Nación recauda el impuesto, la provincia pone la plata. ¿Hasta cuándo?
Mientras el país registra una caída generalizada en el consumo de combustible, Neuquén se mantiene como una de las provincias con menor retroceso. Sin embargo, ese buen desempeño contrasta con una situación fiscal que obliga al gobierno provincial a financiar obras viales con recursos propios, sin recibir lo recaudado por el impuesto a los combustibles.
Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), entre enero y julio de 2026 las ventas de nafta en la provincia cayeron apenas un 0,84% en comparación con el mismo período de 2023. Es la segunda baja más leve del país, solo superada por Buenos Aires, que registró un descenso del 0,65%.
La diferencia con el promedio nacional es notable: en todo el país, la venta de combustible disminuyó un 5,26%, lo que equivale a unos 314 millones de litros menos. El estudio atribuye la mayor resistencia neuquina a la actividad vinculada con Vaca Muerta, aunque ninguna provincia logró evitar por completo la retracción.
El contraste fiscal
Ese desempeño no elimina la necesidad de invertir en infraestructura. Mantener la circulación ligada al trabajo, la producción y la vida cotidiana exige atender rutas y caminos. Cuando las obras nacionales no se ejecutan, la demanda recae sobre el territorio y la provincia debe decidir cómo responder con sus propios recursos.
Allí aparece el contraste fiscal. El impuesto a los combustibles es recaudado por Nación y, según el IAG, aumentó un 1.387% desde el cambio de gestión. Su recaudación de 2025 superó en un 91% real a la de 2023. Sin embargo, Neuquén afronta las intervenciones viales sin recibir esos fondos para acompañar el financiamiento.
Los datos de consumo no permiten determinar cuánto aporta específicamente la provincia al impuesto ni calcular cuánto debería recibir. Sí permiten describir dos realidades simultáneas: Neuquén sostiene mejor que buena parte del país la venta de nafta y, al mismo tiempo, destina su presupuesto a obras que no encuentran respuesta nacional.
La decisión provincial de avanzar evita que la infraestructura dependa únicamente de la reanudación de esas inversiones. Pero también significa que Neuquén asume tanto la tarea como su costo, mientras los ingresos tributarios nacionales siguen un circuito que no financia las intervenciones aquí señaladas.