Neuquén despide a Ernesto Rosenberg, el médico que dirigió el Castro Rendón y sobrevivió al exilio
Dirigió el Hospital Castro Rendón, recibió una carta de la Triple A y armó un sistema de salud para exiliados en Madrid. La historia del médico que eligió Villa La Angostura por un motivo inesperado.
El reconocido ginecólogo y referente de la salud pública neuquina falleció en las últimas horas, dejando una huella imborrable en la provincia. Ernesto Rosenberg, oriundo de Tucumán, llegó a Neuquén en 1969 y se convirtió en una figura clave de la medicina local, con una historia personal atravesada por la persecución política y el exilio.
Rosenberg arribó a la provincia para ejercer como ginecólogo en Junín de los Andes, y luego fue trasladado a Loncopué. En 1972, accedió por concurso a la Dirección Médica del Hospital Castro Rendón, en la capital neuquina, un cargo que marcó su carrera y lo consolidó como referente del sistema sanitario.
Una vida marcada por el exilio
Su militancia por los derechos humanos lo puso en la mira de la Triple A. En 1976, según recordó en una entrevista con el diario La Mañana en 2024, recibió una carta de las AAA donde le informaban que había sido condenado. La desaparición de varios amigos lo llevó a abandonar el país.
Su recorrido posterior incluyó Buenos Aires, Nueva York, Montreal y Roma, donde formó parte del pelotón sanitario destinado a apoyar al Che en Angola. En 1978 se radicó en Madrid, donde trabajó en distintos hospitales y creó un sistema de salud gratuito para personas exiliadas.
El regreso y su vínculo con Villa La Angostura
En 1993, Rosenberg regresó definitivamente a la Argentina y eligió radicarse en Villa La Angostura. Según explicó, lo hizo "por su hermosura y además porque no tenía ginecólogo". Allí continuó vinculado a la medicina y a las actividades de salud pública.
Su formación incluyó obstetricia, una residencia en Buenos Aires y un curso de sanitarista, dirección y administración hospitalaria realizado en Viedma durante la década de 1960.
En la entrevista de 2024, con motivo de la presentación de su libro "Astillas de calidoscopio", Rosenberg se describió a sí mismo: "jugador de ajedrez, fumador empedernido, cocinero, devorador de libros, poliglota, amante de las mujeres, viajero y escritor".
Homenajes y despedida
Tras conocerse su muerte, colegas y compañeros de militancia difundieron mensajes de reconocimiento y acompañamiento para su compañera Blanca López, familiares y allegados.
ATEN Capital destacó su condición de médico, sanitarista y exdirector del Hospital Castro Rendón. La dirigente docente Angélica Lagunas también lo recordó y lo despidió con un mensaje de afecto: "Ernesto, te vamos a extrañar en las luchas y los debates. Hasta siempre compañero".