Netanyahu creía que seguía en el poder, pero un exmilitar le arrebató el mando
Netanyahu parecía afianzado en el poder, pero las urnas y un exjefe militar cambiaron el escenario: ahora el líder opositor Gadi Eisenkot tiene el mandato para formar gobierno. Qué apoyos recibió y por qué su alianza más incómoda podría ser la clave.
El presidente israelí, Isaac Herzog, designó este sábado al líder opositor Gadi Eisenkot como el encargado de intentar formar el próximo gobierno de Israel. La decisión podría poner fin a casi dos décadas de dominio intermitente de Benjamin Netanyahu al frente del Ejecutivo.
El anuncio se produjo después de una semana de consultas con todos los partidos representados en el Parlamento. La ceremonia oficial de nombramiento tendrá lugar el domingo en la residencia presidencial de Jerusalén, según informó el gabinete de Herzog mediante un comunicado.
Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y recién llegado a la política, reaccionó de inmediato en las redes sociales: "Ha llegado el momento de formar un gobierno de emergencia nacional. Haré todo para que estemos a la altura".
Un resultado electoral sin vencedores claros
Las elecciones legislativas del pasado 27 de octubre, las primeras desde el estallido de la guerra en Gaza a causa del ataque del movimiento islamista Hamás, no arrojaron una mayoría clara ni para Netanyahu ni para el bloque opositor.
Sin embargo, Eisenkot logró sumar 67 recomendaciones de parlamentarios durante la ronda de consultas del miércoles y jueves, frente a las 46 que obtuvo Netanyahu. El partido Judaísmo Unido de la Torá (UTJ), con 7 escaños y aliado histórico del primer ministro, se negó a recomendar a ninguno de los dos.
Entre los apoyos que recibió Eisenkot se encuentran los partidos árabes israelíes, un respaldo que genera tensiones dentro del propio bloque opositor. Sectores de derecha no ven con buenos ojos que un futuro gobierno dependa de esas formaciones.
El líder opositor también dejó abierta esta semana la posibilidad de una alianza con los partidos ultraortodoxos judíos, una opción que hasta hace poco parecía improbable pero que le bastaría para alcanzar la mayoría necesaria.
Netanyahu redobla sus ataques
En los días previos al anuncio, Netanyahu arremetió contra la oposición por sus posibles pactos con los partidos árabes israelíes, a los que calificó de islamistas. Horas antes de que Herzog hiciera público el nombramiento, el primer ministro advirtió que una coalición con esas fuerzas "desmantelaría el Estado de Israel desde dentro".
El partido de Eisenkot, Yashar, respondió instando a los aliados de Netanyahu y a los miembros del Likud a formar un gobierno de unidad encabezado por el exjefe militar.
El propio Herzog había manifestado tras los comicios su preferencia por un gobierno de unidad nacional que integre a los israelíes judíos de todo el espectro político. Netanyahu también reclamó esa opción, pero la oposición insiste en que el primer paso debe ser su salida del poder.
Los desafíos que enfrenta Eisenkot
El nuevo designado tendrá 28 días para reunir los 61 votos necesarios para gobernar. Si no lo consigue, Herzog puede otorgarle una prórroga de 14 días antes de encargar la misión a otra persona. En caso de que ningún candidato logre formar gobierno, Israel se encaminaría a nuevas elecciones.
Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en la historia de Israel, enfrenta varios frentes judiciales. Si es desplazado, podría recibir penas de cárcel por los casos de corrupción que se le imputan. Además, pesa sobre él una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por la guerra en Gaza.
Entre 2019 y 2022, el país celebró cinco elecciones debido a los repetidos bloqueos políticos, un antecedente que sobrevuela la actual coyuntura.