Nepal: el deslave que ya mató a más de 900 personas y dejó 4400 desaparecidas
El desastre en el Himalaya no da tregua: mientras los equipos buscan sobrevivientes entre el barro, hay un dato que estremece aún más a las autoridades.
El balance del deslave que devastó Nepal y China el pasado miércoles se agravó aún más el lunes. Con más de 900 muertos y 4400 desaparecidos, el paso de los días revela la magnitud de la catástrofe.
“Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora”, declaró el primer ministro nepalí Balendra Shah, “pero avanzamos con determinación para proteger la vida de los ciudadanos”.
En condiciones peligrosas y bajo la amenaza de una nueva crecida de las aguas, los rescatistas redoblan sus esfuerzos para intentar encontrar sobrevivientes del mar de barro que sepultó esta remota región del Himalaya.
Cubiertos a veces hasta la cintura en un pantano de barro gris y pegajoso, los rescatistas exploran, excavan y siguen rastreando en busca de supervivientes.
“Las dificultades son considerables”, resumió el jefe adjunto del distrito siniestrado de Nuwakot, el policía E. Hawadi, al enumerar los desafíos a los que se enfrentan sus hombres. “Ya no hay carreteras. Todas han sido arrasadas por el deslave”, dijo.
Más de 2500 edificios destruidos
Además de las víctimas, más de 2500 edificios fueron destruidos en el valle del río Trishuli, en Nepal, a partir de análisis satelitales del observatorio europeo Copernicus. La policía nepalí compartió la historia del rescate milagroso, el viernes, de una niña de 6 años.
“La encontramos bajo los escombros (...) solo asomaba la cabeza”, declaró uno de sus oficiales, Bahadur Karki, quien agregó que la niña está fuera de peligro.

A pesar de sus esfuerzos, las autoridades nepalíes seguían el lunes sin entrar en contacto con un centenar de obreros que creen atrapados en un túnel de una obra en la región siniestrada.
Como un tsunami
Militares, policías y guías nepaleses trabajan día y noche en estos lugares de difícil acceso, asistidos por especialistas procedentes de India, China y Corea del Sur.
Hospitalizado en la capital, Katmandú, un empleado de la central hidroeléctrica Upper Trishuli, Shibu Giri, de 44 años, describió el lunes cómo escapó milagrosamente al devastador deslave.
“Fue como un tsunami, con un ruido enorme y una enorme nube de polvo”, señaló. “Huyendo, subimos a las alturas (...) ya no se veía nada, realmente creí que no saldría con vida”.
Del lado chino, los equipos de rescate exploran con las mismas dificultades el corazón de la zona siniestrada en el Tíbet, en particular el puesto fronterizo de Gyirong, cuyo edificio fue borrado por las aguas.
Expertos y científicos atribuyen la devastadora crecida del miércoles al derrumbe de un enorme glaciar, que transformó un apacible río en un torrente furioso. Según los últimos informes oficiales, aún muy provisionales, se localizaron 955 cadáveres en total: 939 del lado nepalés y 16 en la vertiente tibetana.
El paso incesante de helicópteros y patrullas de los equipos de rescate han permitido evacuar a miles de víctimas, pero las autoridades de ambos países siguen sin noticias de cerca de 4500 personas: 3925 en Nepal, cuyas autoridades revisaron a la baja una cifra anterior, y 546 en China.
Entre ellas figuran cientos de extranjeros, turistas, peregrinos u obreros.
(Con información de AFP)