Necochea sin colectivos: choferes sin cobrar, unidades que se incendian y un Municipio que no pone un peso

Colectivos que no salen, choferes que no cobran y un Municipio que se lava las manos. ¿Se queda Necochea sin transporte? Los detalles que pocos cuentan.

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Necochea sin colectivos: choferes sin cobrar, unidades que se incendian y un Municipio que no pone un peso
Necochea sin colectivos: choferes sin cobrar, unidades que se incendian y un Municipio que no pone un peso

El transporte público en Necochea y Quequén está al borde del colapso. Esta semana, las líneas 502 y 503 directamente no salieron a la calle por falta de unidades en condiciones, y el resto de los recorridos operó con apenas 10 colectivos. Mientras los choferes denuncian salarios impagos desde junio, el Municipio ya avisó que no aportará un solo peso para salvar el sistema.

¿Qué pasó con los colectivos?

El jueves, los usuarios se encontraron con una sorpresa desagradable: las líneas 502 y 503, que unen Necochea con Quequén, no funcionaron durante gran parte de la mañana. El motivo: no había unidades aptas para circular. El resto de los recorridos, apenas 10 colectivos, intentaron cubrir la demanda de miles de pasajeros, pero fue imposible mantener las frecuencias habituales.

La situación se destapó en una reunión conjunta de las comisiones de Transporte y Trabajo del Concejo Deliberante, donde se sentaron a la misma mesa la UTA, choferes, usuarios, concejales, funcionarios municipales y representantes del Ministerio de Trabajo bonaerense. El diagnóstico fue unánime: el sistema está en terapia intensiva.

"Lo que está peligrando es el transporte público"

Gastón Urrutia, secretario gremial adjunto de la UTA Mar del Plata, fue contundente: "Lo que está peligrando es el transporte público de pasajeros". El dirigente aseguró que el conflicto viene de larga data, más de un año, y que hasta ahora no hubo soluciones de fondo.

Pero lo más grave lo contaron los propios choferes. Según denunciaron, algunos compañeros tuvieron que dejar las casas que alquilaban porque no podían pagar el alquiler con los salarios atrasados. Todavía no terminaron de cobrar los haberes de junio, y ya estamos a fin de julio.

El problema no es solo la plata. Muchas unidades están paradas por desperfectos mecánicos, y otras entran y salen del taller constantemente. En los últimos meses, hubo colectivos que se incendiaron mientras prestaban servicio, lo que dice mucho del estado del parque automotor. Los choferes aseguran que son ellos, con esfuerzo, los que mantienen el servicio funcionando, aunque cada vez en condiciones más precarias.

El Municipio mira para otro lado

En la reunión, algunos pidieron que el Municipio ponga plata, como se hizo en otras ciudades. Pero el secretario de Gobierno, Jorge Martínez, fue tajante: los recursos municipales apenas alcanzan para los salarios, el combustible y los insumos del Hospital Municipal. No hay un peso extra para el transporte.

Entonces, la pregunta que queda flotando es: ¿quién va a pagar el sistema si la empresa concesionaria no puede y la próxima licitación vuelve a quedar desierta?

Los usuarios, en la misma trinchera

Los pasajeros también dijeron presente y respaldaron el reclamo de los trabajadores. Contaron que la reducción de frecuencias ya les impide llegar a tiempo al trabajo, a los turnos médicos, a la facultad o a hacer trámites. Para muchos, el colectivo es la única forma de moverse entre Necochea y Quequén.

Mientras tanto, el proceso para renovar la concesión sigue en el aire. El primer llamado a licitación quedó desierto: ninguna empresa se presentó. El segundo, previsto para agosto, usará el mismo pliego, aunque varios sectores piden que se modifique para atraer interesados.

La prórroga de 90 días que se otorgó el 3 de julio vence el 2 de octubre, y hasta ahora no se resolvió nada estructural. Al final del encuentro, se acordó convocar con urgencia a una mesa de trabajo para intentar destrabar el conflicto: regularizar salarios, recuperar la flota, normalizar frecuencias y armar un nuevo pliego.

Lo que está en juego no es solo la suerte de una empresa. Es la posibilidad de que Necochea y Quequén se queden sin un servicio que miles de vecinos usan a diario. Y el reloj corre.

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