Nadó bajo una nevada en Bariloche y ahora se enfrenta al glaciar: la historia de la 'Voraz' que desafía el hielo
¿Te animarías a nadar en un lago a dos grados bajo cero? Conocé a la nadadora de Villa La Angostura que entrena en medio de nevadas y este fin de semana compite en la Copa Mundial frente al glaciar Perito Moreno.
Mientras Bariloche amanecía cubierta de nieve, Alejandra San Martín se metió al arroyo Casa de Piedra para entrenar. En tres días competirá en la Copa Mundial de Natación en Aguas Frías, frente al glaciar Perito Moreno, con temperaturas de apenas dos grados.
Alejandra, oriunda de Villa La Angostura, es nadadora de aguas abiertas y ni el temporal de nieve la detuvo. El fin de semana pasado, mientras la ciudad se paralizaba por el frío, ella se zambulló en el arroyo Casa de Piedra, al oeste de Bariloche. Con malla enteriza, gorro y antiparras, sonríe en una selfie antes de lanzarse al agua helada.
“Generalmente nado en el lago Correntoso, pero los días que nieva es difícil acceder. Como tengo el Nahuel Huapi a cinco minutos, bajo a entrenar ahí”, confió la mujer de 42 años, que trabaja como acompañante terapéutica.
¿Cómo empezó todo?
El boom del nado en aguas abiertas llegó durante la pandemia. Durante 15 años, Alejandra dio clases de natación en un gimnasio privado, pero cuando cerró, los padres empezaron a preguntarle si podía enseñar a sus hijos en los lagos. Así nació “Voraces”, un grupo de adultos que nada en el lago Correntoso. El nombre no es por la técnica, sino por los banquetes que comparten después: “El agua fría te da hambre”, bromea.
Eligió el Correntoso porque en febrero el agua alcanza los 20 grados, más templada que el Nahuel Huapi. Luego se animó con clases para chicos, aunque solo en verano y cerca de la orilla.
El gran desafío: el glaciar Perito Moreno
Este fin de semana, Alejandra y Lucas Quintupuray, otro nadador de La Angostura, competirán en la cuarta edición de la Winter Swimming World Cup, en el lago Argentino, frente al glaciar Perito Moreno. La cita reúne a 300 deportistas de más de 15 países, sin trajes de neopreno, solo mallas tradicionales.
“Hablamos de una temperatura de dos grados, cuando en el Nahuel Huapi alcanza los seis grados”, advirtió. Las pruebas van de 25 a 450 metros en crol, pecho y mariposa. Alejandra, que suele hacer distancias largas, esta vez apostará a la velocidad: “Nos anotamos en crol, mariposa y pecho”.
Entrena con control minucioso: no nada más de 8 o 10 minutos, siempre por la orilla, en la parte más bajita. “Si me siento mal, me detengo”, asegura. Antes de meterse, hace movimientos articulares y se lanza de una. “Algunos prefieren meterse de a poco, yo no. Hay que regular la respiración”, explica.
Seguridad ante todo
Alejandra presta especial atención a sus extremidades: si se ponen duras o siente mucho frío, sale. “Hay gente que se va para el medio del lago. Creo que eso no está bueno. Por más que seas un gran nadador, siempre hay que priorizar la seguridad”, sentencia. Suele nadar “de un tronco a otro”, distancias que no superan los 20 metros.
Lo más difícil, dice, no es meterse al agua sino “salir de tu casa calentita para entrenar”. Por eso valora entrenar con Lucas: “Nos ayudó a incentivarnos”. Al salir, se cambia rápido en el auto, prende la calefacción y toma un té de jengibre, canela o miel.
El apoyo de la comunidad
Para costear la inscripción, Alejandra y Lucas vendieron cafecitos y escabeche. Los pasajes los aportó el gobierno de Neuquén. “No tenemos sponsors, ni pileta para entrenar. Pero la gente nos conoce, sabe de nuestro esfuerzo y estamos super agradecidos”, concluye.




