Nadie los tenía como candidatos en Corea del Sur, hasta que sonó el nombre de Santiago del Estero
Corea del Sur parecía un destino inalcanzable para un ballet folclórico de Santiago del Estero. BAFOLSE volvió con el Grand Prize y una marca que ninguna delegación argentina había logrado antes.
El Ballet Folclórico Latinoamericano Santiago del Estero (BAFOLSE) se subió a lo más alto del podio en Corea del Sur y se quedó con el Grand Prize de la International Dance Competition del Cheonan World Dance Festival 2026. La consagración convirtió al conjunto santiagueño en la primera agrupación argentina en quedarse con el máximo galardón de un certamen que reúne a elencos de todo el planeta.
Juan Santiago Messad, director del ballet y representante nacional ante la Federación Internacional de Festivales de Danza (FIDAF), repasó en diálogo con Nuevo Diario cómo se gestó la gira, los obstáculos que atravesaron y la emoción de llevar la identidad santiagueña a uno de los escenarios más importantes de la danza folclórica mundial.
La competencia no era para nada sencilla: 25 agrupaciones de 24 países de los cinco continentes se midieron en Cheonan. BAFOLSE superó dos instancias semifinales, se metió entre los nueve finalistas y en la definición se impuso ante elencos de reconocida trayectoria internacional.
La gira que arrancó en Seúl
La delegación estuvo integrada por 26 bailarines y cuatro asistentes. El grupo partió el 19 de septiembre rumbo a Corea del Sur y entre el 23 y el 30 de ese mes participó del Korda International Festival, con sede en Seúl. Después llegó el turno del traslado a Cheonan para jugarse la competencia principal. El regreso se concretó el 7 de octubre.
Messad contó que la invitación a estos encuentros fue consecuencia directa de los resultados que el ballet había cosechado en una gira previa por Kosovo, Serbia y Turquía durante 2025. En aquella oportunidad BAFOLSE se quedó con el primer puesto en Kosovo y sumó nuevas distinciones en Turquía, donde ya había participado en otras ediciones de un festival internacional.
Esos antecedentes, sumados al reconocimiento de los organizadores, abrieron las puertas para competir en Corea del Sur. El grupo asumió la chance con el compromiso de representar a Santiago del Estero y a la Argentina.
Preparación y un cuadro especial para la final
El director explicó que la preparación arrancó con mucha anticipación e incluyó la planificación del repertorio, la adaptación de las propuestas artísticas a los requerimientos de cada festival y la creación de un cuadro especial para la final.
La propuesta que llevó el ballet buscó reflejar la diversidad cultural argentina con danzas representativas del Litoral, Salta, la región pampeana y el centro-norte del país, además del tango, una de las expresiones nacionales más reconocidas en el exterior.
Messad destacó que el mayor desafío fue medirse con agrupaciones de extensa trayectoria internacional, algunas de ellas profesionales. Aun así, el objetivo inicial fue disfrutar la experiencia, ofrecer una buena presentación y mostrar la riqueza de las tradiciones argentinas, sin cargar a los bailarines con una presión excesiva por el resultado.
El desenlace fue el Grand Prize, un reconocimiento que contempla distintos aspectos de la propuesta artística: la técnica, la calidad interpretativa, la armonía entre música y danza, el vestuario y la expresión escénica.
El premio adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta la trayectoria del festival. La competencia internacional se desarrolla desde 2010 y a lo largo de sus ediciones distinguió a agrupaciones de diferentes países con una importante tradición folclórica.
Intercambio cultural y el congreso de la FIDAF
La experiencia también dejó lazos entre países. Durante el festival, los integrantes de BAFOLSE compartieron escenarios y encuentros con artistas de Serbia, Letonia, Senegal, México, Rusia, China, Bulgaria, Malasia, India, Grecia, Japón y Ecuador, entre otros.
Para Messad, esos vínculos son una de las grandes riquezas de las giras internacionales: permiten conocer otras formas de interpretar la danza, compartir experiencias y generar contactos que pueden abrir nuevas oportunidades para el ballet.
Además, durante su estadía en Cheonan, el director participó del octavo Congreso General de la FIDAF, en el marco de su función como representante nacional de la Argentina ante la federación.
El legado familiar y el orgullo de representar a Santiago
Juan también le puso valor al significado personal de esta conquista. Contó que viaja desde hace muchos años con el ballet, bajo la dirección de su madre, Mechi, quien le transmitió desde chico la responsabilidad de representar a Santiago del Estero y a la Argentina en escenarios internacionales.
En ese sentido, expresó su orgullo por conducir a un grupo de bailarines que comprende la disciplina, el compromiso y los valores necesarios para defender la identidad cultural del país tanto dentro como fuera del escenario.