Nació en una favela y durmió en una bañadera: el plan para sacar a un millón de personas de la pobreza
En Brasil hay más de 16 millones de personas viviendo en favelas y un proyecto se propuso sacar a un millón de la pobreza en diez años. El hombre que lo lidera nació en una de esas casillas y cuenta cómo piensa lograrlo, con un fondo millonario y una apuesta que sorprendió a todos.
Edu Lyra nació en una favela de San Pablo y hoy dirige una de las organizaciones sociales más grandes de Brasil. Su proyecto, Gerando Falcoes, ya trabaja en más de 5000 de las 12.000 favelas del país y apunta a algo que muchos consideran imposible: sacar a un millón de personas de la pobreza en diez años.
"Brasil es un país llamado favela", resume Lyra en diálogo exclusivo con LA NACION. Y aporta el dato que dimensiona el desafío: más de 16 millones de brasileños viven en favelas, lo que equivale a ocho de cada cien habitantes del país.
La organización está presente en los 26 estados y en el Distrito Federal, con proyectos de transformación humana en los territorios más vulnerables.
El país que salió del mapa del hambre, pero no de la deuda
Desde que Lula inició su tercer mandato, en enero de 2023, Brasil registró una baja de la pobreza por ingresos: en 2024 la tasa llegó al 23,1% de la población, unos 48,9 millones de personas, según el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE).
El descenso se explica por políticas sociales y cambios en el mercado laboral: el Bolsa Familia, el Pé-de-Meia —un incentivo educativo en formato de ahorro estudiantil—, las tarifas sociales de luz y gas, y el programa Mi Casa, Mi Vida, entre otros.
Sin embargo, el informe del Observatorio Brasileño de las Desigualdades 2026 advierte que el país avanzó en 34 de los 48 indicadores analizados para reducir brechas sociales, aunque la desigualdad general de ingresos volvió a crecer en el último período.
Para Lyra, el avance en la lucha contra el hambre es un mérito de la actual gestión, que incluso sacó a Brasil del Mapa del Hambre de la ONU. Pero el diagnóstico tiene una grieta: "Las familias siguen muy endeudadas, y la falta de educación financiera es uno de los factores que contribuyen a este escenario".
"Lo contrario de pobreza no es riqueza, es dignidad"
El fundador de Gerando Falcoes cuestiona la forma en que los Estados suelen medir la pobreza. "Se mide de forma monetaria como en todos los Estados. Mi preocupación es que los pobres solo son vistos como un número y no como ciudadanos que necesitan una transformación integral y un acompañamiento", plantea.
Por eso su organización creó el Digninómetro: diez preguntas sobre salud, educación, vivienda e ingreso que las familias responden, y con las que trabajan durante dos años para convertir los "no" de la pobreza en "sí" de dignidad.
Su definición de una persona no pobre no pasa por el patrimonio: "Como una persona autosuficiente, que puede generar sus propios recursos y encontrar las soluciones a los problemas de su vida, con autonomía y acceso a derechos. Lo contrario de pobreza no es riqueza, lo contrario de pobreza es dignidad".
Y agrega: "Es imposible que todo el mundo sea rico en Brasil o en la Argentina, pero sí todos pueden tener dignidad".
El fondo que nació de una apuesta con el dueño de Quilmes
Para financiar el plan, Lyra convenció al empresario Jorge Paulo Lemann, dueño de Quilmes, de duplicar la apuesta: por cada real que lograra recaudar, Lemann aportaría 1,5. En dos años reunió cien millones de reales (30 millones de dólares) y el empresario sumó 150 millones más.
Con ese fondo, llamado Dignidad, la meta es sacar a un millón de personas de la pobreza en la próxima década. El plan ya está en marcha: en diciembre de este año tendrán las primeras 50.000 personas del programa, y cada año sumarán más.
El trabajo se apoya en dos patas. Por un lado, la Falcons University, el brazo educacional y tecnológico que ya formó a más de 2000 líderes. Por otro, el Favela 3D (Dignificada, Digital y Desarrollada), una tecnología social que erradica la pobreza con soluciones basadas en datos, ciencia e innovación.
A eso se suma una red de 1200 ONG asociadas que trabajan en las favelas con deporte, cultura, salud y educación. Las organizaciones se postulan, son seleccionadas y se capacitan durante seis meses en gestión, comunicación, innovación social y captación de recursos antes de ejecutar sus proyectos.
"Esa red es el principal activo para sacar a las personas de la pobreza", sostiene Lyra. El año pasado, en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Social, lograron insertar a 30.000 personas en el mercado de trabajo.
Dos mentiras que lo marcaron
Lyra tiene 38 años, está en pareja y es padre de dos hijas. Sus primeros meses de vida los pasó en una favela de San Pablo durmiendo en una bañadera, porque no había plata para una cuna. Vivían en una casilla con piso de tierra.
Su madre, doña María, le dijo que era rico en muchas cosas y que por eso tenía que soñar en grande. La segunda mentira fue contarle que su padre, preso por robar un banco, vivía en un lugar enorme, construía una obra gigante y era el líder más importante de todos los hombres. El pequeño Edu le creyó y lo visitaba convencido de que era alguien influyente.
"Doña María, mi mamá, fue mi heroína. Nunca mencionó la palabra pobreza en la casilla, invirtió mucho en mi bolsa de valores emocionales y construyó una narrativa que me colocó como protagonista", recuerda. Y repite la frase que le inculcó: "No importa de dónde vienes, lo que importa en la vida es a dónde vas. Y vos podés ir a donde quieras".
Su madre trabajaba como empleada doméstica y lo crió sola hasta los ocho años. Fue hijo único porque ella entendió que no tenía cómo criar a dos. "Muchas veces dejó de comer para darme de comer a mí", cuenta.
El día que descubrió que era pobre
En la favela no había percepción de pobreza: la casa de al lado también era una casilla. "Me sentía digno porque mi mamá me abrazaba. No sabía quiénes eran los ricos", dice.
El choque llegó al salir de la comunidad. La avenida Paulista, las mansiones, una invitación a la casa de los dueños de Itaú. Ahí empezó a sentir que el lugar del que venía era un problema.
El primer punto de inflexión fue a los 22 años, cuando publicó el libro "Jóvenes Halcones: el espíritu transformador de la juventud brasilera", con historias de chicos que nacieron en lo bajo de las favelas y llegaron bien alto. Con lo recaudado fundó Gerando Falcoes.
El segundo fue Lemann, que lo visitó en la favela, vio los programas y le preguntó: "Edu, ¿puedes cuidar de tu favela o de todas las favelas de Brasil?". Lyra pensó que estaba loco. Pero aceptó soñar en grande.
Hoy la favela donde nació tiene un proyecto Favela 3D: instalaron calles, iluminación y agua potable, derribaron casillas y construyeron casas para toda la comunidad, en conjunto con la prefectura. "Una parte la ponemos nosotros y otra la municipalidad", aclara.
El crimen organizado y la tentación del dinero fácil
Consultado sobre la situación argentina, Lyra es honesto: "Sé que tienen muchos problemas sociales, pero necesito visitar el país para verlo".
Sobre el reclutamiento de jóvenes por redes criminales, reconoce que en Brasil ocurre algo parecido a la Argentina, con un problema adicional: las facciones tienen estructuras de reclutamiento muy numerosas en algunos territorios. "El crimen organizado está muy presente en algunas favelas, y la presencia insuficiente del Estado contribuye a este escenario", advierte.
Para él, el problema no es la favela en sí, sino la ausencia del Estado. La vida allí es culturalmente vibrante y muchos eligen quedarse por pertenencia. En Río de Janeiro las facciones criminales tienen fuerte presencia; en San Pablo la dinámica policial es distinta, aunque el acceso a la salud sigue siendo más difícil que el escolar.
También apunta contra las apuestas online: "Ofrecen plata fácil, y eso es muy peligroso". Personas en situación de vulnerabilidad usan sus recursos para jugar, atraídas por la promesa de dinero fácil, lo que agrava el endeudamiento. "Quien te llama para robar, te roba la vida", sentencia.
"Tu cabeza piensa donde tus pies están"
Lyra ya impactó directamente en más de 500.000 personas. Su mensaje para quienes creen que los pobres quieren ser pobres es duro: "Esto es una tremenda ignorancia y es tener una visión muy pequeña del mundo".
"Quien piensa así nunca fue a una comunidad, nunca pasó un día con un pobre levantándose muy temprano para ir a trabajar, teniendo que dividir un pedazo de pan con cinco dentro de casa", cierra. Y deja una invitación: ir al territorio para expandir la conciencia.