Muslera atajó tres penales en el Maracaná y desató la locura de Estudiantes
El Maracaná entero empujaba a Flamengo, pero Estudiantes se aferró al 0-0 con diez hombres. En los penales, un arquero de 40 años se vistió de héroe y desató la locura: ¿cuántos atajó?
En una noche que quedará grabada en la historia grande de Estudiantes, el Pincha se clasificó a la final de la Copa Libertadores tras eliminar a Flamengo en el Maracaná. El equipo de Alexander Medina resistió con diez hombres durante casi todo el segundo tiempo, sostuvo el 0-0 y definió por penales con una actuación monumental de Fernando Muslera, que atajó tres de los cinco remates y desató la locura de los hinchas argentinos.
El conjunto platense jugará la final el 28 de noviembre en Montevideo frente a Palmeiras, y buscará su quinta conquista continental. La ilusión es total: después de dejar en el camino al último campeón con 70.000 personas en contra, nadie puede bajarle el sueño a este Estudiantes.
Un planteo inteligente para un partido largo
Desde el arranque, el Pincha salió decidido a jugar un partido largo. Con una línea de cinco defensores, buscó cerrar los espacios sin replegarse demasiado cerca de su arco. La idea era disputar el mediocampo y repartir la tenencia, aunque no siempre lo logró.
Con Eros Mancuso y Tobio Burgos como carrileros para contener a Jorge Carrascal y Lino, y tres centrales atentos a Pedro, el equipo sufrió muy poco en defensa. Lo importante fue que el juego se desarrolló lejos de Muslera y que Flamengo nunca pudo imponer condiciones.
Incluso, Estudiantes tuvo las dos situaciones más claras del primer tiempo, una tras otra, al cumplirse el primer cuarto de hora. Primero, Leandro González Pirez ganó de arriba y Marcos Rojo estuvo cerca de convertir en su regreso internacional al club, pero Agustín Rossi respondió bien. Luego, Baltasar Rodríguez probó desde afuera del área y entre el arquero y el palo mandaron la pelota al córner.
Con el correr de los minutos, el desarrollo se emparejó. Flamengo tuvo alguna aproximación, pero nunca logró llevar el partido al ritmo que pretendía. Apenas una escapada de Pedro, que dejó varios rivales en el camino y remató ancho, fue un llamado de atención para Estudiantes.
La lesión de Correa y un primer tiempo ajustado
Lo que más le costó al Pincha fue progresar con la pelota. Muchas veces recuperaba, pero los delanteros quedaban lejos y en inferioridad numérica. La salida por lesión de Joaquín Correa, igual que ante Corinthians, obligó a Medina a reemplazarlo por Tiago Palacios, un jugador más preparado para correr hacia adelante que para aguantar de espaldas y darle aire al equipo.
En esa transición, Estudiantes terminó el primer tiempo algo más ajustado, pero siempre de igual a igual y sin perder la forma.
La expulsión que complicó todo
El complemento empezó cuesta arriba. El Maracaná empujó a un Flamengo sin demasiadas ideas y el equipo de Leonardo Jardim aprovechó ese envión para adelantarse. El negocio para Estudiantes era mantenerse firme y dejar correr los minutos, pero a los cinco llegó el golpe: Baltasar Rodríguez, que ya estaba amonestado por una infracción infantil sobre Jorginho sin pelota, vio la segunda amarilla por cortar un avance de Lino y dejó al Pincha con diez.
Medina, que ya había utilizado una ventana con la salida de Correa, mantuvo a los mismos diez y retrasó a Tiago Palacios para colaborar por la derecha, aunque con poco oficio para la marca.
Flamengo respondió con la entrada de Giorgian De Arrascaeta, que se había perdido la ida por una fractura de muñeca y se movió por todo el frente de ataque para aprovechar aún más la superioridad numérica en esa zona.
Desde el Mundial 2014, el campo de juego del Maracaná mide lo mismo que el de muchos estadios, incluido UNO: 105 por 68 metros. Pero con un hombre menos empezaron a aparecer huecos que Estudiantes ya no podía cubrir. Edwuin Cetré entró como carrilero por la izquierda y Adolfo Gaich reemplazó a un Carrillo que ya no podía con su alma.
El oficio copero y la impaciencia de la gente
Con oficio y el manual copero bajo el brazo, Estudiantes empezó a sacarle ritmo al partido y la impaciencia de la gente también jugó a su favor. Muslera apareció para ahogarle el grito a Leo Pereira y después se convirtió en el gran artífice de una clasificación que quedará para siempre en la memoria del club.
A los 40 años, ya en el tramo final de una carrera que terminará en diciembre, el arquero le atajó el segundo penal a Jorginho, el tercero a Paquetá y el último a Bruno Henrique, después de que Cetré fallara para el Pincha y estirara la definición hasta el final.
El equipo del Cacique volvió a demostrar que en la Copa juega con algo más que fútbol: con historia, con memoria y con una mística que aparece en los partidos grandes. Argentina tiene un nuevo finalista de América. Y otra vez lleva el nombre de Estudiantes de La Plata.