Musk confirmó los comités para fusionar SpaceX y Tesla, pero él mismo puso el freno
Los directorios de SpaceX y Tesla ya tienen comités especiales para estudiar la fusión, pero Musk advirtió que concretarla es "exagerado" y que la aprobación de los accionistas es "un obstáculo bastante difícil de superar". ¿Qué porcentaje frena la operación?
El empresario reconoció que los directorios de ambas compañías ya estudian la operación, aunque advirtió que concretarla es "exagerado" y que la aprobación accionaria es "un obstáculo bastante difícil de superar".
Los inversores de SpaceX recibieron el martes un paquete de resultados trimestrales que superó las expectativas, y Elon Musk les sumó un anuncio que venían esperando: los consejos de administración de la empresa de cohetes e inteligencia artificial y de Tesla formaron comités especiales para evaluar una posible fusión.
El dato confirma lo que buena parte de Wall Street venía anticipando. Sin embargo, el propio Musk se encargó de bajarle el tono al entusiasmo: dijo que la idea le parece buena, pero sostener que la operación se va a concretar "sería exagerado".
El porcentaje que complica todo
El principal escollo es accionario. Cualquier propuesta de este tipo requeriría el visto bueno de al menos el 50% de todas las acciones en circulación de Tesla, un umbral que Musk calificó como "un obstáculo bastante difícil de superar".
El empresario posee alrededor del 44% de SpaceX y el 28% de Tesla. La lógica detrás de la operación pasa, sobre todo, por la inteligencia artificial: ambas compañías desarrollan distintos aspectos de la tecnología y los analistas ven potencial en combinar esos trabajos.
El negocio de la IA que cambió los números
SpaceX mostró a los inversores de qué se trata. Pasó de registrar pérdidas a un beneficio de 4400 millones de dólares en el trimestre, mientras que sus ingresos se duplicaron con creces hasta los 14.500 millones de dólares.
Una de las razones centrales fue el alquiler de servicios de computación en la nube a otras empresas de IA como Anthropic: esos ingresos se triplicaron trimestre tras trimestre hasta los 7600 millones de dólares. "Podríamos alquilar nuestra capacidad de procesamiento varias veces si dijéramos que sí a todo el mundo", les dijo Musk a los analistas.
El costo de esa apuesta también es enorme. Los gastos de capital alcanzaron los 19.600 millones de dólares en el trimestre, casi el triple que el año anterior. Eso ata cada vez más el futuro de SpaceX —y el de muchas otras compañías— a que el auge de la IA continúe.
La burbuja que algunos ya ven
No todos comparten el optimismo. Ken Griffin se sumó a los escépticos del derroche en inteligencia artificial y afirmó en una conferencia que los mercados estaban "casi con toda seguridad" en una burbuja. El multimillonario financiero también puso en duda la utilidad real que las empresas estadounidenses obtienen de su enorme inversión en esta tecnología.
Por ahora, los inversores parecen imperturbables: las acciones de SpaceX subieron en las operaciones previas a la apertura del mercado. El movimiento podría ser un alivio para Anthropic, que se espera que salga a bolsa el próximo mes, y para OpenAI, que según se informó está recaudando fondos nuevamente.
El cruce con Ucrania que sigue abierto
Antes de los resultados, la atención estuvo puesta en otra polémica: si Elon Musk restringió el acceso de Ucrania al servicio Starshield, operado por Starlink, como informó The Wall Street Journal, o si fue la administración Trump.
Cuando Ucrania formuló la acusación la semana pasada, Musk dio a entender que la decisión correspondía a la Casa Blanca. "Los sistemas Starshield son propiedad del gobierno estadounidense y están bajo su control", escribió en las redes sociales. "Cualquier límite de velocidad o uso lo deciden las fuerzas armadas estadounidenses y, en última instancia, el presidente de los Estados Unidos".
La publicación también consignó que Starlink es un servicio comercial propiedad de SpaceX y controlado por ella, limitado a actividades civiles o defensivas, y que no puede utilizarse para acciones militares ofensivas porque sería inapropiado para una empresa comercial. En esencia, Musk sostiene que cualquier cliente —incluida Ucrania— que use Starlink con fines militares ofensivos podría ver restringido su acceso. En una guerra, la frontera entre defensa y ofensiva no siempre es clara. Starshield, que Ucrania ha estado utilizando, está diseñado para usos militares.
El secretario de Estado, Marco Rubio, se hizo eco del argumento: dijo que Starlink "no es un sistema militar, aunque podría usarse para guiar drones y cosas por el estilo", y diferenció a Starshield como "un producto de defensa único que se vende y opera a través del Departamento de Guerra".
El episodio deja abierta una pregunta de fondo: ¿debería un solo ciudadano particular ejercer una influencia geopolítica tan desproporcionada, en un servicio que hoy no tiene competencia?
Qué miran los inversores en el resto de la temporada
La gran incógnita de la temporada de resultados es si el aumento de las tasas de interés y los costos de la energía afectarán las ganancias corporativas. Un repaso de los balances del martes —sin contar a SpaceX— muestra los desafíos que enfrentan los directorios.
GM vio caer el precio de sus acciones este año por la guerra comercial del gobierno de Trump y el aumento del combustible. La compañía anunció un plan de recompra de acciones por 20.000 millones de dólares, pero los inversores se centraron en sus desalentadoras previsiones de ganancias, lo que provocó una nueva caída.
United Airlines no alcanzó las expectativas de los analistas en ingresos y ganancias, golpeada por el precio del combustible. La aerolínea prevé más turbulencias y pronostica un promedio de 4,80 dólares por galón este trimestre, frente a 3,90 dólares en el anterior.
Netflix, que la semana pasada anunció despidos y una importante reestructuración de su equipo directivo, registró su menor crecimiento porcentual de ingresos trimestrales en tres años. Sus ganancias netas de 3660 millones de dólares superaron las expectativas de Wall Street, pero la empresa tiene problemas de audiencia y ofreció previsiones poco alentadoras; Ted Sarandos, uno de sus directores ejecutivos, admitió que "podríamos hacerlo mejor".
En los próximos días, los inversores seguirán indicadores clave como Procter & Gamble el jueves y American Express el viernes para leer el gasto de los consumidores y el pulso de la economía.
Legora, la startup legal que multiplica su valor
La carrera por satisfacer la demanda de herramientas de inteligencia artificial en el sector legal se intensifica. Los gigantes de la IA lanzan productos para abogados y el capital de riesgo invierte cifras casi récord en tecnología legal.
Legora, proveedora de servicios legales, anunció una ronda de financiación de 550 millones de dólares que la valora en 8800 millones, muy por encima de los 5550 millones de marzo. Sus ingresos recurrentes anuales rondan los 200 millones de dólares, el doble que a principios de año, y su plantilla pasó de 200 a 1000 empleados, según contó su CEO, Max Junestrand, a DealBook.
Estados Unidos es su mayor mercado en ventas. La firma con sede en Estocolmo abrió su primera oficina allí el año pasado y cuenta entre sus clientes con cerca de la mitad de los 50 bufetes más grandes. Su competidor Harvey recaudó 550 millones en septiembre, con una valoración de 15.500 millones y más de 400 millones de ingresos recurrentes anuales.
Atreides Management lideró la ronda, con la participación de Fidelity Management & Research Company y JPMorgan Chase. "El sector jurídico es un mercado sofisticado con compradores exigentes, y el listón para el software está muy alto", dijo Gavin Baker, socio gerente de Atreides.
El panorama cambia: bufetes como Kirkland & Ellis anunciaron que desarrollarán sus propios sistemas de IA, y Morgan & Morgan planea vender su IA legal a otros estudios. Junestrand sostiene que esas empresas también siguen comprando tecnología. "Del mismo modo que Legora no es un bufete de abogados, muy pocas de esas organizaciones son realmente empresas de software", afirmó. La amenaza mayor podría venir de OpenAI, Anthropic y Google, que ya lanzaron herramientas para abogados este año.
Erebor, el banco de startups que suma capital
Silicon Valley está lleno de empresas de IA y otros negocios que requieren gran inversión de capital, lo que disparó la demanda de financiación. Erebor, enfocado en startups tecnológicas, anunciará una inversión de 30 millones de dólares de Robinhood, según informó en primicia Niko Gallogly.
El banco fue cofundado por Palmer Luckey, creador de la startup militar de IA Anduril. Tras el colapso de Silicon Valley Bank en 2023, Luckey y sus socios buscaron entrar al mercado con una entidad que "entendiera profundamente" los balances de las startups intensivas en capital, según Jacob Hirshman, presidente y cofundador. Entre sus mayores inversores están Valor Equity Partners, Lux Capital y 8VC.
La inversión de Robinhood proviene de su fondo Robinhood Ventures Fund II, que permite a inversores comunes apostar a empresas privadas. Erebor se convirtió en el primer banco nuevo en recibir una licencia nacional durante la segunda administración de Trump y, desde que abrió en febrero, acumuló más de 7000 millones de dólares en depósitos. Su nombre viene de la fortaleza de montaña de "El Hobbit", de J.R.R. Tolkien.
Hirshman explicó que para algunas tecnológicas endeudarse tiene sentido para evitar diluir su capital, y puso como ejemplo a Valar Atomics. La inversión llega cuando Erebor está por cerrar una ronda de 1500 millones que, según una persona familiarizada con la operación, la valorará en unos 8000 millones. La competencia no es menor: Mercury y Cross River apuntan a startups, y gigantes como JPMorgan Chase también incursionan en el sector.
Lectura rápida
Ofertas: Según documentos regulatorios de California, Larry Ellison habría pedido prestados miles de millones adicionales usando sus acciones como garantía, en parte para financiar la compra de Warner Bros. Discovery por parte de su hijo (WSJ). Salesforce acordó comprar Braze, plataforma de marketing, por unos 5700 millones de dólares, para sumar funciones de IA (Bloomberg).
Política y regulación: Joel Kaplan, jefe de política global de Meta y conocido por sus vínculos con el Partido Republicano, dejará su cargo (NYT). Un impuesto propuesto a los multimillonarios de California se convirtió en un despertar político para Sergey Brin, fundador de Google (Politico).
Lo mejor del resto: Dirigir un restaurante popular es difícil, pero muchos clientes no quieren que el capital privado los ayude (NYT). "Hay mucha demanda de enfermeras, pero están renunciando en masa" (WSJ).
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