Musimundo se repliega en Misiones: despidos en Eldorado y trabajadores de Corrientes en vilo
Musimundo cerró su sucursal en Eldorado y dejó a seis empleados en la calle. Las indemnizaciones no se pagan y en Corrientes crece la incertidumbre. ¿Qué pasará con los trabajadores?
La crisis del consumo golpea de lleno a una de las cadenas de electrodomésticos más conocidas del país. Musimundo inició un repliegue en Misiones que ya dejó a seis empleados en la calle y encendió las alarmas en Corrientes, donde la firma tiene una importante presencia.
El cierre más impactante se produjo en la sucursal de Eldorado, donde los trabajadores fueron notificados de manera intempestiva. Entre los despedidos hay personas con hasta 25 años de antigüedad en la empresa.
Indemnizaciones que no llegan
La situación en Eldorado se agrava por la actitud de la patronal. Según denuncias sindicales, la empresa ofreció pagar las indemnizaciones en 12 cuotas, pero ya venció la primera fecha de pago y no se concretó ningún desembolso.
Este incumplimiento deja a los extrabajadores en un limbo jurídico y económico, sin respuestas concretas y con la necesidad de recurrir a la vía legal para reclamar sus derechos.
Incertidumbre en Posadas y alerta en Corrientes
Mientras tanto, en las sucursales de Posadas no se registran despidos formales, pero la empresa ya comenzó una reestructuración interna que mantiene al personal en vilo. Los empleados no saben si conservarán sus puestos ni bajo qué condiciones.
La preocupación se extiende a Corrientes, donde Musimundo tiene varias sucursales y un número importante de trabajadores. La empresa, que en su momento absorbió a otras como CARSA, también tiene presencia en ciudades del interior provincial.
Fuentes sindicales atribuyen esta crisis a la drástica caída en las ventas de bienes durables, producto del desplome del poder adquisitivo. El círculo virtuoso del mercado interno se rompió y ahora el capital comercial descarga el costo de la recesión sobre los hombros de los empleados.
Ante este escenario, las patronales apelan a los mecanismos habituales: reorganización interna, precarización laboral y la amenaza latente del concurso de acreedores. Así, la firma intenta resguardar su capital mientras los trabajadores, muchos de ellos mayores de 50 años, quedan expuestos al desamparo en un mercado laboral cada vez más golpeado.