Murió y dejó un legado que pocos conocían: la Legislatura lo despidió de una manera especial
¿Qué hizo este proteccionista durante casi 20 años para que los diputados le rindieran un homenaje que nadie esperaba?
La Cámara de Diputados de Santiago del Estero le rindió un reconocimiento póstumo a Eduardo “Polaco” Groh Riemersma, el proteccionista que dedicó casi dos décadas al rescate y cuidado de animales. El homenaje se concretó este martes durante la sesión ordinaria, con un minuto de silencio y un aplauso cerrado de los legisladores.
Groh Riemersma fue el alma del refugio El Montecito de los Canichones, donde sostuvo durante cerca de veinte años una tarea incansable de asistencia a animales en situación de abandono. Su labor no se limitó a la contención: también tuvo una dimensión pedagógica y social que los legisladores destacaron al momento de homenajearlo.
El reconocimiento puso en valor el compromiso del Polaco con los animales y la manera en que convirtió la solidaridad en una práctica cotidiana. En el recinto, los diputados resaltaron que su causa fue siempre la de no permanecer indiferentes frente al abandono y la de asumir la responsabilidad de cuidar a quienes no pueden hacerlo por sí mismos.
“Cada rescate y cada cuidado también pueden contribuir a construir una comunidad más sensible”, fue la enseñanza que dejó su trayectoria, según se señaló durante el homenaje. La figura del Polaco quedó asociada a una vocación sostenida a lo largo de los años, orientada a despertar conciencia sobre el bienestar animal.
El Montecito de los Canichones ocupa un lugar central en ese legado. Allí, Groh Riemersma dio forma a una causa que trascendió los límites del refugio y se instaló como un ejemplo de entrega y compromiso. La Legislatura provincial, con este reconocimiento post mortem, expresó institucionalmente el agradecimiento por esa obra.
El minuto de silencio y el aplauso quedaron como símbolos de una despedida, pero también como la valoración de una vida dedicada a hacer visible el sufrimiento animal y a responder con cuidado. La voz del Polaco encontró, así, un lugar en la memoria de la Cámara.