Murió Tinto Brass, el director al que Calígula le arruinó el crédito y le dio la fama
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Murió Tinto Brass, el director al que Calígula le arruinó el crédito y le dio la fama

Los productores rearmaron Calígula sin su permiso, metieron escenas de sexo donde él había filmado sátira política y él exigió que borraran su nombre de los créditos. La película igual se volvió su mayor éxito.

El cine italiano perdió a una de sus figuras más incómodas y más taquilleras. Tinto Brass falleció en Roma a los 93 años, según confirmaron su esposa Caterina Varzi y sus hijos Bonifacio y Beatrice a la agencia Ansa.

Su nombre quedó atado para siempre a Calígula, el film de 1979 que lo convirtió en un fenómeno global. Pero detrás de esa película hay una historia de traición que el propio director nunca digirió.

De Milán a la Nouvelle Vague

Giovanni Brass —ese era su nombre real— nació en Milán en 1933, en el seno de una familia veneciana. Se recibió de abogado en Padua y en 1957 se instaló en París, donde se vinculó a la Cinémathèque française que dirigía Henri Langlois.

Ahí se metió de lleno en el ambiente de la Nouvelle Vague y trabajó como asistente de Joris Ivens y Roberto Rossellini. Esa formación europea le marcó el pulso a toda su carrera.

El debut y las primeras peleas con la censura

Como director debutó en Venecia en 1963 con In Capo Al Mondo, luego rebautizada Chi Lavora è Perduto, sobre un joven desempleado con inclinaciones antisociales. La película chocó de frente con los censores: fue la primera de una larga serie de batallas que Brass libró por su mirada libertaria e inconformista.

Durante los sesenta y comienzos de los setenta se volcó al cine de vanguardia. Incluso rodó dos cortometrajes experimentales por encargo de Umberto Eco, Tempo Libero y Tempo Lavorativo.

Buena parte de ese período la pasó en Londres, donde filmó un trío de películas: Deadly Sweet (1967), Attraction (1969) y Dropout (1970). Precisamente Deadly Sweet, thriller protagonizado por Jean-Louis Trintignant y Ewa Aulin, tuvo este año una versión restaurada en 4K que se proyectó en el Festival de Venecia dentro del programa Venice Classics. El film sigue a un hombre desencantado y a una chica sin ilusiones que se cruzan tras el asesinato del dueño de un club nocturno londinense.

El escándalo de Calígula: lo reeditado sin permiso

A fines de los setenta Brass encaró una nueva etapa y alcanzó notoriedad mundial con Salon Kitty (1976) y Calígula (1979), dos títulos de culto del erotismo histórico, y luego con The Key (1983), adaptación libre de una novela de Tanizaki Jun'ichir.

La historia de Calígula es, en sí misma, un caso de estudio. La idea original era una sátira del poder, no una película erótica. Pero los productores rearmaron el film por completo sin el consentimiento de Brass: sacaron buena parte de las escenas políticas y cómicas y metieron sexo explícito.

Indignado, el director exigió que su nombre desapareciera de los créditos. Pese a ese rechazo, la película terminó siendo su obra más vista y la producción italiana más taquillera estrenada en Estados Unidos. La fama le llegó, sobre todo, por el modo en que retrató el sexo en la Roma antigua.

Los años del erotismo prolífico

Entre sus títulos más recordados de esa etapa aparecen Paprika y Senso '45. Ya en los noventa su producción erótica fue intensa, con films como Todas lo hacen (1992), El hombre que mira (1994) y Monella (1998).

Brass se va dejando una filmografía que cruzó géneros, provocó a la censura y convirtió el escándalo en marca registrada.

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