Murió Pedro Rosell, el enólogo que cambió para siempre los espumantes mendocinos
Fue docente, investigador y uno de los fundadores de Bodega Cruzat. Pero su huella en los espumantes argentinos empezó mucho antes de ese proyecto, en un lugar y una década que pocos asocian con su nombre.
El mundo del vino mendocino está de luto. Este jueves falleció Pedro Federico Rosell, ingeniero agrónomo, enólogo y docente, considerado uno de los grandes impulsores de los espumantes argentinos.
Su nombre quedó atado a una transformación profunda de la industria: el paso de un vino espumoso reservado casi exclusivamente para las fiestas de fin de año a un producto de consumo habitual, con identidad propia y estándares de alta gama.
Un legado que empezó en Burdeos
Rosell se formó en Mendoza y completó su carrera en Francia, con paso por el Instituto de Enología de Burdeos, donde tomó contacto con referentes internacionales de la disciplina. De regreso al país, desde fines de la década de 1970 ya participaba en la elaboración y el desarrollo de marcas de espumosos argentinos.
Su especialidad siempre estuvo clara: el método tradicional de segunda fermentación en botella. Esa técnica, que toma como referencia la utilizada en Champagne, se convirtió en su sello personal.
Cruzat, el proyecto que marcó su etapa más visible
En 2004 fue uno de los fundadores de Bodega Cruzat, un proyecto que armó junto a un grupo de empresarios chilenos con un objetivo ambicioso: elaborar espumosos de alta gama en Mendoza. La bodega se instaló en Perdriel, Luján de Cuyo, y construyó su identidad alrededor del método tradicional, con Pinot Noir y Chardonnay como variedades centrales.
Allí su trabajo estuvo ligado desde el arranque a la consolidación de un estilo basado en la segunda fermentación en botella, largos períodos de contacto con las levaduras y un proceso de elaboración de referencia francesa. Esa concepción terminó siendo uno de los rasgos distintivos de la bodega y siguió presente en su línea de producción.
Antes y después de Cruzat, Rosell estuvo vinculado a bodegas y proyectos como Navarro Correas, Salentein, Lagarde y Rosell Boher, además de asesorar a otras firmas del sector.
El docente que formó generaciones
Su actividad académica fue extensa. Fue docente de la Universidad Nacional de Cuyo y participó en la formación de numerosos enólogos que después ocuparon distintos lugares dentro de la industria vitivinícola.
En paralelo, mantuvo durante décadas una actividad de investigación y experimentación centrada en las levaduras, las fermentaciones, los vinos base y las técnicas aplicadas a la elaboración de espumosos.
La noticia de su muerte generó numerosas expresiones de pesar en el sector vitivinícola mendocino. Bodegas, enólogos y profesionales del vino destacaron su trayectoria y su papel en la evolución de los espumantes argentinos, un segmento al que dedicó buena parte de su vida profesional.