Murió en sus brazos: la desgarradora historia de Café, la perra envenenada en Alberdi que expone una ola de ataques
¿Sabías que en Alberdi estarían envenenando mascotas? La historia de Café, una perra rescatada que murió en brazos de su dueña, revela una problemática que nadie quiere ver. Los detalles que conmueven a toda Tucumán.
Una vecina de Alberdi denuncia que su perra murió envenenada durante un paseo y asegura que no es un caso aislado. Sofía Elena Gallardo encontró a Café convulsionando bajo la cama, con espuma en la boca y el cuerpo rígido. A pesar de la rápida asistencia de un veterinario, el animal no resistió.
El hecho ocurrió el 1º de mayo. Según relató la mujer a eltucumano.com, Café salió a caminar como de costumbre y durante el trayecto habría ingerido una sustancia tóxica. Al volver a casa, la perra no respondió al llamado para comer, lo que encendió las alarmas.
Al buscarla, Sofía la halló en un estado crítico. Inmediatamente contactó a un veterinario que se trasladó desde Concepción en pleno feriado, pero el cuadro era irreversible. Café murió minutos después mientras su dueña la sostenía.
¿Veneno agrícola o rodenticida?
La velocidad de acción del tóxico llevó a Gallardo a sospechar que no se trataba de un veneno para roedores, sino de un producto de uso agrícola o una sustancia diseñada específicamente para eliminar animales. Según indicó, existen versiones sobre la comercialización de estos venenos en la zona.
Tras la muerte, la mujer denunció que en la comisaría local no registraron formalmente su denuncia. Las imágenes de las cámaras municipales a las que accedió no coincidían con el horario del hecho. Además, sostuvo que el caso de Café se suma a una serie de envenenamientos en distintos sectores de la ciudad, incluida la terminal.
La lucha de una vecina sin respuestas
Gallardo expresó su malestar por la escasa repercusión de los casos de maltrato animal. Aseguró que ha debido investigar por cuenta propia, recorriendo barrios y recolectando información para identificar a los responsables.
Para la vecina, el problema es cultural. Cuestionó el abandono de mascotas, la falta de uso de los servicios gratuitos de castración y la ausencia de herramientas legales eficaces contra el maltrato animal. Reclamó mayores controles, políticas públicas y un cambio de conciencia social para una convivencia más respetuosa con los animales, a los que definió como las principales víctimas de la indiferencia y la violencia cotidiana.