Murió el represor que nunca reveló dónde están los cuerpos de los desaparecidos en La Escuelita

Oscar Lorenzo Reinhold, condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad en La Escuelita de Neuquén, murió sin revelar el paradero de los desaparecidos. ¿Qué secretos se llevó a la tumba?

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Murió el represor que nunca reveló dónde están los cuerpos de los desaparecidos en La Escuelita
Murió el represor que nunca reveló dónde están los cuerpos de los desaparecidos en La Escuelita

Oscar Lorenzo Reinhold, el ex jefe de Inteligencia de la Sexta Brigada de Neuquén y condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad, falleció a los 91 años en Buenos Aires. Se llevó a la tumba el secreto de los cuerpos de los desaparecidos.

El represor, uno de los nombres más siniestros de la dictadura en Neuquén, murió el 7 de julio. Estaba condenado desde 2008 en el primer juicio por el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita. En total, acumuló siete condenas por delitos de lesa humanidad cometidos en Neuquén y Río Negro.

¿Quién era Oscar Lorenzo Reinhold?

La Justicia Federal lo definió como “actor principal e indiscutido en el plan sistemático de persecución” en la región. Los sobrevivientes lo identificaron como uno de los responsables del centro clandestino que funcionaba en los fondos del Batallón. Reinhold fue jefe de Inteligencia desde 1976 y tuvo un rol clave en el denominado Operativo Cutral Co, entre el 12 y el 15 de junio de ese año, uno de los mayores operativos de detenciones ilegales en la Patagonia.

Ese operativo incluyó secuestros de estudiantes secundarios, trabajadores de YPF, militantes políticos, docentes universitarios y artistas. Las sentencias también lo señalaron como responsable de interrogatorios bajo tortura en los centros clandestinos.

La hipocresía del genocida

Durante el segundo juicio, los jueces destacaron que Reinhold “era la cara visible en el Comando”. Recibía a familiares que buscaban a sus seres queridos, mientras sabía que estaban secuestrados bajo su mando. El fallo describió un caso paradigmático: el de Rogelio Méndez, hermano de José Delineo (aún desaparecido). Reinhold lo aconsejó para que colaborara en la búsqueda y no fuera declarado desertor, sabiendo que José estaba detenido ilegalmente. “Ese consejo, hipócritamente dado, lo fue sabiendo que José Delineo estaba detenido y secuestrado bajo su propio mando y autoridad”, expresó el tribunal.

Testimonios como los de Elsa Kristensen y Elsa Rivas ratificaron su papel. Reinhold reconoció a la esposa de Rubén Ríos que “ellos” lo tenían detenido.

Su defensa: negación hasta el final

En su alegato final del segundo juicio, Reinhold declaró por videoconferencia: “No soy responsable de lo que se me imputa”. Adujo obediencia debida y negó haber aplicado tormentos o dado órdenes de hacerlo. Sin embargo, los jueces consideraron que las pruebas en su contra eran contundentes y que su papel fue central en la maquinaria represiva.

Con su muerte, las heridas de los familiares de las víctimas siguen abiertas. Nunca dijo dónde están los cuerpos de los desaparecidos.

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