Murió el hombre que creó la Fiesta del Inmigrante en apenas 45 días: la historia de Teófilo García
¿Sabías que la Fiesta Nacional del Inmigrante se organizó en solo 45 días? Teófilo García, su creador, falleció a los 89 años. Conocé la historia detrás del emblema misionero.
Oberá perdió a uno de sus vecinos más queridos. A los 89 años falleció Teófilo Ángel García, el primer presidente de la Comisión Organizadora de la Fiesta Nacional del Inmigrante, el evento que se convirtió en el emblema de la identidad misionera.
Su nombre quedó grabado para siempre en la historia de la provincia. Fue el principal impulsor de una celebración que arrancó en 1980, cuando el entonces intendente Norgus Jacob volvió de un viaje a Salta con la idea de homenajear a los inmigrantes. Contra todos los pronósticos, la organizaron en tiempo récord.
¿Cómo nació la fiesta en tiempo récord?
García recordaba en una entrevista de 2019 que al principio dudó. “¿Qué vamos a hacer?, ¿qué quieren que haga?”, se preguntó. Pero reunió a un grupo de amigos y formaron la primera comisión. “Todo era a pulmón, sin saber nada, pero con la colaboración de toda la población”, evocó.
El entusiasmo se multiplicó con el boca a boca. “Se arrimaba uno y me decía ‘qué necesitás que haga’; otro preguntaba ‘dónde querés que trabaje’”, contaba. En apenas 45 días, el sueño se hizo realidad.
La primera edición: un lago, veleros y una carpa inflable
El 4 de septiembre de 1980, el viejo Centro Cívico Manuel Belgrano fue el escenario. La Municipalidad construyó casillas de madera para las colectividades, el Gobierno provincial aportó cuatro veleros y los artesanos se instalaron en una carpa inflable traída desde Buenos Aires. Los espectáculos se dieron en el único salón disponible, hoy gimnasio de básquet.
“Fue muy sintético el tiempo que tuvimos, no pudimos explayarnos en nada, pero fueron tres días exitosos, a full, reventaba”, recordaba. Actuaron el Ballet Brandsen y el equipo de fútbol de salón de River Plate, costeados con la venta de entradas.
Para García, el éxito radicó en que la comunidad entendió el sentido del encuentro. “Fue una explosión, algo fantástico. El pueblo entendió el reconocimiento a aquellos inmigrantes que vinieron a hacer crecer nuestra tierra”, dijo.
Más allá de la fiesta: pasión por el automovilismo
Pero García no solo fue el padre de la Fiesta del Inmigrante. También fue presidente y activo dirigente del Automóvil Club de Oberá (ACO), donde canalizó su amor por el deporte motor.
El legado: “La fuerza está en las colectividades”
Tras dejar la presidencia, siguió colaborando durante años. “Mi aporte duró varios años, acompañé a varios presidentes. No importaba el área, el asunto era ayudar”, explicó. Destacaba que el trabajo siempre estuvo por encima de las diferencias: “Nunca mezclamos las ideologías con el trabajo”.
Su mensaje para el futuro fue claro: “Primero deseo que no la perdamos; segundo, que crezca sanamente; luego, no perder la importancia de tener la casa de cada colectividad”. Pedía a los jóvenes que se involucren: “Que se arrimen a su colectividad, que no dejen por nada del mundo; esto es lo más bonito que nos pudo haber tocado a los obereños”.
Un inmigrante agradecido con la Argentina
La historia personal de García también estuvo marcada por la inmigración. Llegó desde España con dos años, huyendo de la Guerra Civil, y se radicó en Alba Posse en 1939, cuando solo se accedía por el río Uruguay. “Vinimos con la oreja transparente de hambre”, recordaba.
Pese a todo, siempre agradeció al país que lo recibió: “Agradezco a Argentina que nos haya recibido. Le doy gracias a Argentina porque nos dio todo y le va a dar todo al que venga. Este es un país extraordinario”.
Con su partida, Oberá pierde a un pionero, pero su legado vive en cada edición de la fiesta, en las casas de las colectividades y en los ballets que mantienen vivas las tradiciones. “La fuerza está en las colectividades”, repetía. Y tenía razón.