Murió David Konzevik, el economista tucumano que asesoró a presidentes y magnates
¿Sabías que un economista tucumano predijo crisis y asesoró a multimillonarios? Conocé la historia de David Konzevik, el pensador que desafió las mediciones tradicionales.
David Konzevik, uno de los economistas y consultores más influyentes de América Latina, falleció este domingo en Ciudad de México. Nacido en Tucumán, dejó un legado de más de 3.000 conferencias y una teoría clave sobre las expectativas sociales.
Formado en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Konzevik fue parte de la época dorada de la Facultad de Ciencias Económicas bajo el decanato de Horace Bliss. Allí forjó amistades con colegas como Carlos Pucci y Ricardo Arriazu, y en 1969 lideró una gira de alumnos por Europa que incluyó un encuentro con Juan Domingo Perón.
En los años 70 se radicó en México, invitado por el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, donde vivió hasta su muerte. Su carrera lo llevó a exponer en el Foro Económico Mundial, la ONU, la Unesco y Harvard, y a debatir con figuras como Giovanni Sartori, Richard Dawkins y premios Nobel de Economía.
Asesor de élites y presidentes
Konzevik fue asesor cercano de Carlos Slim antes de que se convirtiera en el hombre más rico del mundo, y de Ricardo Salinas Pliego. También aconsejó a Mauricio Macri, a quien le planteó una pregunta clave: "¿Qué haría si una multitud enardecida avanzara sobre la Casa Rosada?", anticipando la protesta de diciembre de 2017 que dejó 14 toneladas de piedras frente al Congreso.
Sus predicciones incluyeron los efectos económicos del 11 de septiembre, la invasión a Irak, la caída de Fernando De la Rúa y los obstáculos de Vicente Fox. En un debate con Lula, soltó una frase célebre: "En una economía globalizada y democrática, el poder es como un violín; se toma con la izquierda pero se toca con la derecha".
La Revolución de las Expectativas
Su teoría más recordada es la "Revolución de las Expectativas". Sostenía que hoy las personas se comparan con los más afortunados del mundo, no con el vecino, generando expectativas ilimitadas. "Los pobres de hoy son pobres en ingresos pero ricos en información y millonarios en expectativas", afirmaba. Por eso criticaba las mediciones simplistas del crecimiento sin considerar el contexto democrático o la inversión en educación.
Konzevik era un defensor del perfil bajo: sin redes sociales, sin libros, evitando entrevistas. Hizo una excepción en LA GACETA Literaria para despedir a su amigo Víctor Elías. Destacaba la asimetría entre derechos y obligaciones en América Latina, y planteaba que "el futuro no es lo que nos va a pasar sino lo que vamos a hacer".
