Murió Carlos Riganti, el baterista de Alas que también salvaba chicos en un hospital
Una carrera que se dividió entre los escenarios del rock progresivo y los pasillos de un hospital. La despedida de Charly Alberti y el último adiós a un músico que eligió un camino poco habitual.
El rock progresivo argentino está de luto. Carlos Riganti, el baterista histórico de Alas, falleció este viernes a los 75 años, según confirmó su esposa, Viviana, a través de la cuenta de Instagram del propio músico.
“Hola, soy Viviana, la esposa de Carlos, con enorme tristeza tengo que comunicarles que hoy falleció Carlos”, fue el mensaje con el que la familia dio a conocer la noticia. Hasta el momento no se conocen las causas del deceso ni las circunstancias en las que se produjo.
El velatorio se realizará este sábado entre las 16 y las 22 en Casa O’Higgins, en O’Higgins 2842, en la Ciudad de Buenos Aires, según informó la propia esposa del baterista.
El adiós de Charly Alberti
Entre las primeras reacciones del ambiente musical apareció la de Charly Alberti. El baterista de Soda Stereo subió a sus historias de Instagram un video en el que se lo ve abrazado a Riganti y le dedicó unas palabras: “Te voy a extrañar, amigo querido”.
De Materia Gris a Alas
La carrera de Riganti arrancó en 1970 como parte de Materia Gris, el grupo que quedó en la memoria del rock nacional por crear la primera ópera rock argentina, “Oh, perra vida de Beto”.
Pero su lugar más recordado lo consiguió como baterista de Alas, la banda mítica de rock progresivo que mezclaba jazz, tango y folklore. El conjunto empezó a tocar en 1975 junto a Gustavo Moretto y Alex Zucker. Dos años después, antes de sumarse a Serú Girán, Pedro Aznar se incorporó al grupo para reemplazar a Zucker en el bajo y la guitarra.
Sesionista de lujo y una vocación paralela
A lo largo de su trayectoria, Riganti también se desempeñó como baterista sesionista junto a Piero y Raúl Porchetto. Con el primero salió de gira por el interior del país y la costa argentina; con el segundo participó de la grabación de “Volando de vida”, el disco que se publicó en 1978.
Lo que muchos no sabían es que la música convivía con otra pasión igual de fuerte: la medicina. Riganti fue pediatra, inmunólogo y alergista, y trabajó en el Hospital Pedro de Elizalde. Durante años sostuvo en paralelo sus dos vocaciones, la música y la ciencia, y siguió ligado a proyectos como Baranda, El Monitor y Diga 33.