Murieron en el espacio por un detalle que nadie imaginó: la historia detrás de la tragedia de la Soyuz 11
Una fuga de aire silenciosa mató a tres cosmonautas soviéticos cuando regresaban a la Tierra. ¿El motivo? No llevaban trajes espaciales. Conocé los detalles de esta tragedia que cambió la exploración espacial.
No fue una explosión ni un choque. El 29 de junio de 1971, tres cosmonautas soviéticos regresaban a la Tierra tras batir récords en el espacio. Pero cuando la cápsula Soyuz 11 aterrizó en Kazajistán, el equipo de rescate los encontró sin vida. La causa: una fuga de aire que nadie esperaba.
¿Qué salió mal en la misión Soyuz 11?
La misión, que debía ser un hito para la URSS en la carrera espacial, estuvo marcada por problemas desde el inicio. Los tres tripulantes —Gueorgui Dobrovolski, Vladislav Vólkov y Viktor Patsáyev— viajaron sin los trajes espaciales presurizados porque no cabían tres personas con ellos en la nave. La decisión, impulsada por la necesidad de batir récords, resultó fatal.
Antes del lanzamiento, el jefe del programa espacial soviético, Vasili Mishin, había arengado: “¡No quiero cobardes en mis naves!”. A pesar de las protestas de altos mandos como Leonid Smirnov, Illiá Lavrov y Nikolai Kamanin, se ignoraron las advertencias sobre los riesgos de una despresurización.
Los problemas técnicos y humanos
La Soyuz 11 despegó el 6 de junio de 1971 y se acopló a la estación espacial Salyut 1 al día siguiente. Durante su estancia, los cosmonautas enfrentaron humo en la estación, discusiones entre Dobrovolski y Vólkov —este último se sentía desplazado— y un descenso del 33% en su capacidad pulmonar debido a la ingravidez y los trajes de entrenamiento inadecuados.
El 29 de junio, tras separarse de Salyut 1, Dobrovolski dijo por radio: “Mañana nos reuniremos. Preparen el coñac”. Pero al desacoplarse, dos válvulas de equilibrio de presión se abrieron prematuramente a 168 kilómetros de altitud, provocando una fuga de aire letal.
Los últimos segundos de los cosmonautas
En 20 segundos, la presión cayó tanto que los tripulantes perdieron el conocimiento. A los 110 segundos, sus corazones se detuvieron. Sin trajes presurizados ni máscaras de oxígeno —que Lavrov había recomendado—, no tuvieron oportunidad. La cápsula aterrizó automáticamente, y el equipo de rescate encontró los cuerpos sin vida.
Las autopsias revelaron hemorragias cerebrales, sangre en los pulmones y altos niveles de nitrógeno, signos de una muerte por despresurización súbita.
Las consecuencias de la tragedia
El programa Soyuz se suspendió durante dos años. Se modificaron las reglas: todos los astronautas debían usar trajes espaciales, las cabinas se rediseñaron para mantener la presión y las tripulaciones se redujeron a dos personas. Kamanin, que había advertido del peligro, fue destituido por no haber entrenado a los cosmonautas para emergencias.
Dobrovolski, Vólkov y Patsáyev fueron enterrados en la Muralla del Kremlin como héroes. Su historia es un recordatorio de que, en el espacio, un pequeño error puede costar vidas.