Muerte en la cárcel de Villa Las Rosas: la Justicia secuestra cámaras y abre una doble investigación
¿Se violaron los protocolos en la cárcel de Villa Las Rosas? La Justicia secuestra cámaras y busca determinar si la muerte de un condenado por femicidio fue un suicidio o algo más.
La muerte de José "Jota" Eduardo Figueroa en la Unidad Carcelaria 1 de Villa Las Rosas sacudió a Salta y disparó una doble investigación. La Fiscalía ya ordenó la autopsia y secuestró las cámaras de seguridad del penal, mientras la Secretaría de Justicia inició un sumario administrativo contra el Servicio Penitenciario.
Figueroa, de 55 años, cumplía prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, asesinada en agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal. El domingo fue hallado sin vida en el pabellón F, y aunque las primeras hipótesis hablan de un ahorcamiento, la Justicia no descarta ninguna línea.
¿Qué pasó en el pabellón F?
El fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Daniel Espilocín, intervino de inmediato y coordinó las primeras medidas junto al Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF). El cuerpo fue trasladado al Servicio de Tanatología Forense, donde la autopsia determinará la causa exacta, la mecánica y la data de la muerte.
El punto más controvertido es el lugar del hallazgo. Mientras el Ministerio Público Fiscal informó que Figueroa fue encontrado en su celda, el secretario de Justicia, Javier Mónico, dijo a El Tribuno que el cuerpo estaba en el patio interno del pabellón. La diferencia no es menor: de confirmarse el patio, se habría violado el protocolo de vigilancia.
Mónico agregó que Figueroa compartía el pabellón con otros internos y que uno de ellos habría dado el alerta, aparentemente después de un conteo de presos. Esa secuencia aún debe ser corroborada por la investigación.
Las pruebas que buscan los fiscales
La Fiscalía ya secuestró las grabaciones de las cámaras de seguridad, los libros y partes diarios del pabellón, y el legajo del condenado. También serán clave los testimonios de los internos y del personal penitenciario que estaba de guardia.
Los celadores, según Mónico, suelen permanecer fuera del pabellón, por lo que la pesquisa deberá determinar quiénes estaban a cargo y cómo se produjo el aviso. Además, se analizará si Figueroa recibía la asistencia psicológica que le habían ordenado los jueces.
La hora de la muerte y el traslado al hospital
Otro misterio es el horario exacto del fallecimiento. El jefe de Prensa de la Policía, Flavio Peloc, informó que la ambulancia del Servicio Penitenciario ingresó al hospital San Bernardo a las 18.35, pero el personal médico ya no encontró signos vitales. La autopsia deberá establecer si murió dentro del penal o durante el traslado.
El Servicio Penitenciario aseguró que activó el protocolo de emergencia, brindó las primeras atenciones y notificó al defensor y a los familiares. Pero la Secretaría de Justicia no se quedó de brazos cruzados: abrió una investigación administrativa para reconstruir los procedimientos y verificar si se cumplieron las pautas de custodia.
El femicidio que lo llevó a prisión
Figueroa había sido condenado el 30 de abril a prisión perpetua por el homicidio doblemente calificado de Mercedes Kvedaras, de 37 años. La autopsia de la víctima reveló que murió por asfixia mecánica mixta, producto de estrangulamiento y sofocación manual.
El tribunal integrado por Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans descartó la versión de un accidente y consideró acreditado un contexto de violencia de género. Testigos relataron agresiones físicas y verbales, y hasta episodios donde Figueroa la tomó del cuello.
La defensa, a cargo de Juan Casabella Dávalos, había presentado un recurso para que el crimen fuera recalificado como homicidio preterintencional o bajo emoción violenta, con penas de 10 a 25 años. También cuestionaba el agravante de violencia de género. El recurso seguía bajo análisis del Tribunal de Impugnación cuando Figueroa apareció muerto.
La querella, representada por Jorge Ovejero, había pedido que se confirme la sentencia. Ahora, la muerte del condenado abre un nuevo capítulo judicial que promete respuestas.