Moody's dejó la nota de Francia intacta, pero encendió una alarma por el 119% que no cierra
Moody's no bajó la nota de Francia, pero dejó una advertencia que incomoda: la deuda ya trepa al 119% del PBI y el ajuste que promete Lecornu todavía no tiene presupuesto aprobado. ¿Qué pasa si el plan no sale?
La agencia calificadora Moody's resolvió no mover la nota soberana de Francia y la sostuvo en Aa3, aunque mantuvo la mirada negativa sobre el país. La decisión, difundida el viernes, evitó un downgrade que el mercado venía descontando, pero dejó flotando una advertencia sobre el rumbo de las cuentas públicas galas.
El respaldo no es incondicional. Moody's apoyó su evaluación en la expectativa de que el Ejecutivo francés consiga aprobar un presupuesto para 2027 que recorte el desequilibrio fiscal. También contempla que los costos de financiamiento y la conflictividad social se moderen en los próximos meses.
El resultado sorprendió a quienes aguardaban una rebaja que habría acercado la calificación de Moody's al nivel A+ que ya sostienen Fitch y S&P.
El presupuesto de 2027, la carta que juega París
El primer ministro Sébastien Lecornu salió a celebrar la ratificación y confirmó que su administración quiere tener la ley de presupuesto sancionada antes de que termine el año. La meta oficial es bajar el déficit al 5% del PBI en 2027, desde el 5,4% proyectado para 2026.
El frente de la deuda no es menor. De acuerdo con el instituto nacional de estadística francés, INSEE, el endeudamiento público llegó al 119% del PBI al cierre del segundo trimestre de este año.
Moody's fue explícita: ordenar las finanzas exigirá esfuerzos fiscales sustanciales y sostenidos, que tendrán que extenderse más allá de las elecciones presidenciales del próximo año si el objetivo es estabilizar el endeudamiento.
Protestas y urnas, el combo que complica el ajuste
La discusión del presupuesto se da en un clima caldeado en la segunda economía de la eurozona. En las últimas semanas hubo movilizaciones por los recursos para la educación, el encarecimiento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos.
A ese malestar se le suman las divisiones políticas internas y la cercanía de los comicios presidenciales de 2027, dos factores que dificultan cualquier acuerdo sobre las cuentas del Estado.
La decisión de Moody's funciona como un aval a las promesas de reducción del déficit, pero la perspectiva negativa sigue funcionando como recordatorio: los riesgos del proceso no desaparecieron.
Imagen: Sébastien Lecornu y Emmanuel Macron afrontan el desafío de reducir el déficit fiscal en medio de tensiones políticas y sociales.